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POTmet ¿impugnable?

Pese a las observaciones y críticas que hicieron expertos al contenido del Plan de Ordenamiento Territorial Metropolitano (POTmet), incluidas las de la propia Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet), en el gobierno estatal decidieron no posponer su publicación en el Periódico Oficial El Estado de Jalisco, y lo hicieron el lunes pasado en una edición especial.

Con este decreto, ya sólo restará inscribirlo en el Registro Público de la Propiedad y el Comercio, para que éste, el primer instrumento de reordenamiento urbano que produce el Instituto Metropolitano de Planeación (Imeplan), entre en vigor.

Como lo consigné en este mismo espacio, Ricardo Gutiérrez Padilla, el director del Imeplan rechazó con virulencia los señalamientos críticos hechos al POTmet que presentaron el Gobernador Jorge Aristóteles Sandoval, y el alcalde tapatío, Enrique Alfaro, en su calidad de presidente de la Junta de Coordinación Metropolitana, el lunes 27 de junio en el Teatro Degollado.

Se perdió así la oportunidad de corregir las inconsistencias en las que se incurrió por las prisas para cumplir con los tiempos de las promesas político electorales y que jugaron en contra del rigor técnico con el que se debe conducir el Imeplan. Así, este documento que sin duda representa un acuerdo político y un esfuerzo inédito para construir esta herramienta de planeación después de tres décadas, nace sin la solidez necesaria para cumplir su objetivo de privilegiar el crecimiento de la metrópoli en sus zonas más consolidadas. De lograr redensificar la ciudad y evitar que siga su expansión sin control y al ritmo y la lógica sólo de los intereses inmobiliarios.

Aunque se ignoró, está acreditado que el POTmet no define las zonas con o sin agua; sin solventar más de 20 observaciones de la Semadet (y otras que se siguen acumulando) porque viola áreas protegidas y reservas metropolitanas ya definidas en ordenamientos estatales; y sin hacer explícitos los compromisos de los nueve alcaldes para cumplir con lo estipulado en este documento. La mejor prueba de esta vulnerabilidad fue la inclusión de última hora de las “centralidades” Colotlán y La Azucena, en Zapopan; y Matatlán y La Purísima, en Zapotlanejo. Sin dejar de señalar que hay también omisiones en temas de límites, población y riesgos de la mancha urbana a regular.

Pero no es todo. El Programa General de Movilidad que está a punto de dar a conocer la Secretaría del ramo del gobierno estatal, tendrá también grandes diferencias con lo planteado en el POTmet y que delinea el principio expansionista que lo domina, al proponer transporte masivo hasta Zapotlanejo, Tesistán y Colotlán, así como revivir la Línea 3 del Tren Ligero a Tlajomulco.

Además de estos riesgos, el haber evadido una revisión final del POTmet abre la posibilidad de que sea impugnado jurídicamente, con lo que todas las prisas habrían sido en vano. Al tiempo.

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jaime.barrera@milenio.com