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PMC se anota un punto en el Congreso

Tras un muy mal cierre de año, la expresión partidista del movimiento alfarista, el Partido Movimiento Ciudadano se anotó ayer un muy buen punto en el Congreso del Estado al confirmar su renuncia como fracción a la cuestionada partida conocida popularmente como de casas de enlace.

Como se recordará, en octubre pasado este tema hizo crisis y terminó en escándalo, luego de que una investigación periodística de mi compañera Sonia Serrano, reveló cómo ninguno de los 37 de los 39 integrantes de la LX Legislatura que recibieron 93 mil pesos mensuales por este concepto, cumplieron con la rendición de cuentas y la justificación de este gasto como ellos mismos se lo propusieron al inicio de la Legislatura, cuando los embargaba el efímero afán de cambio de un Congreso que recibieron sumido en el desprestigio.

Pero lo peor vino cuando entre las facturas con las que se quiso justificar este gasto, aparecieron artículos que nada tenían que ver con la actividad legislativa como botas para el lodo y productos femeninos. Fue por este bochornoso episodio que se acuñó el término de los #diputampones con el que se recordará a la actual Legislatura.

Documentada plenamente esa simulación, vino toda un debate para eliminar esa partida a la que la mayoría de diputados del PRI y del PAN se opusieron.

Los únicos dos legisladores que se libraron de este vergonzante episodio, fue la diputada del Partido de la Revolución Democrática, Celia Fausto Lizaola, y el coordinador de los diputados priistas, Miguel Castro Reynoso, quienes desde un principio renunciaron a ese ingreso por la falta de claridad en las reglas para su ejercicio, y por considerar que sus oficinas son suficientes para atender a los ciudadanos. La lucha que dio Castro por eliminar esta partida fue un factor decisivo para dejar la coordinación priista.

Desde aquel debate, Clemente Castañeda y su fracción pemecista fueron los únicos que la votaron en contra, posición que ratificaron cuando se definía el presupuesto del Congreso para este año y a la que renunciaron definitivamente ayer al pedir que ese dinero se destine a indemnizar a muchos de los trabajadores que sólo van al Congreso a hacer antigüedad y a abultar la nómina.

El PMC rompe así con dos desafortunadas acciones públicas en los que participaron algunos de sus principales cuadros como fue la protesta por la aprobación de la reforma energética que degeneró en violencia en el Congreso estatal, y el posterior show de la presunta entrega de uno de sus regidores, sin que hubiera una orden de aprehensión.

Pero lo más importante para el PMC es que gana la bandera de un asunto que irritó mucho a la sociedad y que los diferencia del resto de las fracciones legislativas como lo prometieron al ser un partido que se inauguraba en la vida parlamentaria, y como no ocurrió en el lamentable festín de la impunidad del 24 de octubre.

Habrá que ver si el PMC va también por la bandera del auditor Alonso Godoy y su remoción que es mucho más taquillera que las casas de enlace.

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jaime.barrera@milenio.com