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Ojalá ahora sí, Secretario Osorio Chong

Uno de los principales propósitos del nuevo gobierno de Enrique Peña Nieto a su llegada al poder en diciembre de 2012, fue sacar de su narrativa a aquel país crispado por la violencia desatada por la estrategia para combatir el narcotráfico que había recibido del Presidente Felipe Calderón.

Esta estrategia de “desnarcotizar” el discurso presidencial, sin embargo, se fue debilitando con las crisis de seguridad que persistieron en Michoacán y Tamaulipas.

Pese a esos contratiempos, buscaron prolongar su postura de que la nueva estrategia de seguridad era distinta y funcionaba, cosa que se logró en parte porque las reformas estructurales iban avanzando en el Poder Legislativo y por la extraordinaria inyección de dinero y envío de tropas federales a esos estados.

Pero este propósito pareció perderse para siempre con el caso de la desaparición de los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, ejecutada por la autoridad municipal por órdenes del narcotráfico.

Hoy es el mayor desafío del narco, que se vivió en Jalisco en las últimas semanas y el viernes pasado se desbordó a otros tres estados del Occidente del país, lo que obligó nuevamente a llevar el tema de la seguridad al centro de la agenda federal.

Otro de los factores para no haber podido mantener al margen el tema del narcotráfico en México, es que la coordinación e inteligencia policial que sería la clave del nuevo plan de combate al crimen organizado ha estado lejos de lograrse en los distintos escenarios de conflicto.

En este contexto se dio ayer la visita a Jalisco del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien encabeza el Consejo de Seguridad y quien fue el primero en señalar que la coordinación entre corporaciones castrenses, policiales federales, estatales y municipales sería la diferencia con la estrategia de seguridad del pasado sexenio.

No obstante, esa coordinación no se vio el viernes pasado en el peor ataque de la delincuencia organizada a la ciudadanía en la historia reciente de Jalisco, cuando intentaron detener a su objetivo número uno, en el que está convertido el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, como no pasó tampoco en enero de 2014, en el operativo militar ocurrido en la madrugada en Zapopan, que curiosamente, llevó a la detención de Rubén Oseguera González, alias El Menchito, hijo del líder del CJNG, acusado por la PGR de surtir de armas a las autodefensas michoacanas, y que fue liberado a fines del año pasado.

De hecho, ayer Osorio Chong seguro pudo percibir en notas de la prensa local que las autoridades de Jalisco esperaban al  menos desde marzo pasado mayor presencia de las fuerzas federales luego del ataque a elementos de la Gendarmería en Ocotlán y la escalada de violencia que se desató con ello.

Tal vez por ello, al presentar formalmente como coordinador del Operativo Jalisco al comandante de la V Región Militar, el General Miguel Gustavo González, el titular de la Segob insistió en que la clave para el éxito de este nuevo esfuerzo será la coordinación y la unidad entre autoridades locales y federales, que habrá que ver si ahora sí se manifiesta.

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jaime.barrera@milenio.com