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Militares en Jilotlán ¿y en La Barca?

Como se esperaba, la tensión que viven los jaliscienses que habitan en la zona limítrofe con Michoacán fue tema en la reunión regional de seguridad, que se llevó a cabo en Colima el jueves pasado y que terminó en los primeros minutos del viernes.

Así lo confirma el anuncio que hizo ese mismo viernes el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval de una inversión estatal de 50 millones de pesos y la aportación de un terreno para edificar, en Jilotlán de Dolores, una base militar.

Señalé aquí el viernes que este asunto tenía desde hace meses encendidos los focos rojos en el gobierno de Jalisco.

Más aún cuando versiones de las autoridades municipales de esa región les aseguraban que ya operaba al menos un grupo de autodefensa en Jilotlán, en la comunidad de Loma Alta. Funcionarios municipales calculan que son al menos 35 policías comunitarios que argumentan que su función es evitar la llegada de los llamados Caballeros Templarios.

Su constitución habría iniciado luego de los múltiples enfrentamientos que se han dado en ese punto que colinda con el municipio michoacano de Tepalcatepec, y que ha dejado decenas de muertos en los últimos dos años.

La preocupación del gobierno estatal fue ampliamente entendida por la Secretaría de la Defensa Nacional, para quien también es prioridad que la disputa de plazas entre los llamados grupos de autodefensa y los grupos de la delincuencia organizada desborden Michoacán, y contagien Jalisco y Colima, entidades hasta ahora libres de ese conflicto.

En este sentido, el gobernador señaló que acordaron con la Sedena “una estrategia integral donde evitemos el efecto de dispersión que vaya a contaminar y afectar a otros estados”.

Se supo además que, en paralelo, el gobierno estatal continuará con el despliegue de programas sociales y la presencia del gabinete en el zona, que iniciaron este mismo mes.

De lo que también se habló fue de la zozobra que existe en el otro punto de la frontera entre Jalisco y Michoacán, donde se encontraron una serie de fosas en las que pudieran superar los 75 cuerpos de migrantes encontrados en San Fernando, Tamaulipas, para colocarse como el punto donde más cadáveres se han encontrado en la historia reciente del país.

Si el viernes consigné aquí que en el predio ubicado en los márgenes del Río Lerma, en el municipio de La Barca, casi en la frontera con el municipio de Briseñas, Michoacán, iban 34 cuerpos localizados, ayer la cuenta cerró en 48, y hay versiones de que el número podría seguir creciendo por semanas.

¿Desde cuándo opera esa especie de panteón de sicarios en La Barca? ¿Qué pasó con las autoridades y los policías de ese municipio jalisciense durante todo ese tiempo y por qué fueron policías municipales de Briseñas los que tuvieron que revelar su existencia?

@jbarrera4