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Mal debut del Tribunal Electoral local

La simulación de las precampañas del PRI y del partido Movimiento Ciudadano en Guadalajara que advirtieron el Instituto electoral local (IEPCJ) y el Instituto Nacional Electoral (INE), otros partidos políticos y observadores independientes del proceso electoral, no existió para los cinco magistrados que integran el Tribunal Electoral del Poder Judicial de Jalisco.

Para el presidente del TEPJEJ, Everardo Vargas Jiménez, y sus compañeros Teresa Mejía Contreras, Rodrigo Moreno Trujillo, José de Jesús Ángulo Aguirre y Luis Fernando Martínez Espinoza, los “pre-candidatos” a la alcaldía de Guadalajara, Ricardo Villanueva, por el PRI, y Enrique Alfaro, por el partido MC, son realmente eso, precandidatos, aunque todos sepamos que son en verdad ya los abanderados que llegarán por esos partidos a la boleta electoral, o porque no tienen adversario o porque ante quien compiten, son sólo comparsa.

Para los magistrados electorales tampoco constituye actos anticipados de campaña la publicidad abierta, con espectaculares fuera de Guadalajara. Con esos criterios seguro también echarán abajo las medidas cautelares que el INE ordenó para que bajaran los spots de medios electrónicos, para obligar a estos candidatos a limitar su proselitismo a militantes y simpatizantes de sus respectivos partidos como se hace en las verdaderas “precampañas”.

Es decir, para Everardo, Teresa, Rodrigo, Luis y José, la promoción indiscriminada de mensajes masivos de ambos “precandidatos” y su abierto activismo en la ciudad, no viola el espíritu de la recién reformada Ley Electoral de hacer más cortas las campañas electorales para ahorrar recursos públicos y combatir el hartazgo ciudadano, así que ayer rechazaron las denuncias hechas por distintos partidos y exoneraron a los “precandidatos” de toda culpa, por lo que hoy podrán reiniciar sus “precampañas”. Ojalá que en abril, hasta cuando la ley marca como la fecha de inicio de las campañas electorales, los magistrados nos digan cuál es la diferencia entre unas y otras.

El fallo del Tribunal, en casos de simulación tan evidentes a la opinión pública como el caso de estas campañas disfrazadas de “precampañas”, en nada ayudan a darle certeza y confianza al proceso electoral, pero también ponen en grave riesgo la credibilidad del Tribunal Electoral local. Porque ¿qué pasará si los partidos quejosos, y más adelante el INE y el IEPCJ, apelan el fallo de los magistrados electorales locales ante el Tribunal Federal Electoral y éste les corrige la plana?

Lo contradictorio de estas visiones abre también un peligroso margen para que los partidos políticos, lejos de ajustarse al Estado de Derecho, sigan con la violación sistemática e impune en cada elección al incumplir la norma en tiempos y topes de campaña.

¿Y así quieren blindar las elecciones de la delincuencia organizada?

Focos rojos.

 

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jaime.barrera@milenio.com