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Madero tendrá que repensar la alianza naranja

Ese será el primer efecto local del triunfo el domingo de Gustavo Madero sobre Ernesto Cordero en las elecciones por la dirigencia nacional del Partido Acción Nacional.

Aunque sin duda los ganadores en Jalisco son los que promueven una eventual alianza con el Partido Movimiento Ciudadano y con su principal figura, el ex candidato a la gubernatura Enrique Alfaro, los resultados de la elección panista en Jalisco en donde perdió Guadalajara, lo menos que deben provocar es una reflexión profunda de Madero sobre esta posibilidad, que iría además, en contra del discurso del fortalecimiento del PAN que dice perseguir tras su victoria del domingo.

Como lo he planteado aquí, a pesar de su antagonismo, tanto los panistas que gravitan en torno al ex dirigente estatal Eduardo Rosales, como los que son cercanos al ex gobernador Emilio González Márquez calculan que su regreso al poder se podría dar más rápido en el barco del alfarismo, que apostando a reconstruir el partido blanquiazul en Jalisco, que en 2012 cayó al tercer lugar en la elección estatal. Suponen que optar por la ruta naranja, les daría la posibilidad de recibir la candidatura zapopana y tres años después importantes posiciones en un hipotético triunfo estatal de Alfaro, a cambio de apoyarlo es su candidatura por Guadalajara en el 2015. Otra de sus conclusiones es que por la vía de la recuperación panista competirían con muy pocas posibilidades en la elección del próximo año y que en el mejor de los casos podrían recuperarse en 12 años, cosa que les parece muy prolongada y poco pragmática.

Esa es la visión que desde que fue invitado el año pasado a colaborar al Comité Ejecutivo Nacional del PAN, vendió el ex gobernador panista González Márquez a Madero, quien vio con simpatía la propuesta y aseguró que de lograr repetir en la dirigencia nacional la apoyaría. No por nada en su última visita de campaña a Vallarta, Madero se reunió con Rosales y con el alcalde pemecista Ramón Guerrero.

El caso es que con lo que no contaba el dirigente panista, es que su ex aliado el senador jalisciense José María Martínez, que a media contienda rompió con él y se pasó del lado de Ernesto Cordero, lo hizo perder en Guadalajara.

El dato no es menor, ya que Chema Martínez es un abierto opositor a una posible alianza con el alfarista PMC y un amplio sector de panistas de Guadalajara lo respaldaron, justo en el municipio en el que apoyarían al alfarismo.

Si los ex Tlajomulco Boys nunca estuvieron convencidos de esa alianza por considerar que lejos de sumar perdían con el panismo por los temas de corrupción, con esta señal antialiancista emitida el domingo por una buena parte de los blanquiazules tapatíos más lo reconsiderarán.

Por eso Madero deberá pensar muy bien qué quiere en Jalisco en el 2015.

 

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jaime.barrera@milenio.com