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Por Ma. Fernanda y por las otras 1144 víctimas

La única forma de honrar la memoria de la joven María Fernanda Vázquez, quien murió a sus 18 años atropellada a las afueras de la Prepa 10 el viernes pasado, es que la indignación que causó su muerte, se convierta en un verdadero parteaguas, y nos mueva a todos a lograr lo que por décadas ha quedado en anhelo por ineficiencia y corrupción: modernizar el transporte público.

Si bien lo deseable hubiera sido que los operativos generalizados, las revocaciones de concesiones, la cancelación de rutas completas y la contundente decisión anunciada el domingo por el propio Gobernador Jorge Aristóteles Sandoval de bajar la tarifa de 6 a 7 pesos, hayan venido desde la víctima número del año, lo cierto es que la respuesta del gobierno priista es inédita.

Ni en el momento más crítico del problema que se dio  a fines de de la década de los 90`s, cuando siendo secretario de vialidad, Leopoldo Montelongo, y Gobernador Alberto Cárdenas, cuando el número de víctimas anuales llegó hasta los 119, se tomaron decisiones similares. Tampoco sus sucesores y correligionarios Francisco Ramírez Acuña ni Emilio González Márquez. En ese sentido, los 18 años de gobiernos panistas el tema lejos de resolverse se agravó.

El acierto pues del gobierno de Aristóteles Sandoval es liderar las exigencias de cambio y de cumplimiento de la nueva Ley de Movilidad que lograron el año pasado, al poderoso sector de los transportistas, con el simultaneo llamado de apoyo a los ciudadanos y a los distintos sectores para que le apoyen en el cumplimiento de esta promesa de campaña, que reconoce, no poder lograr sólo desde el gobierno.

Otra buena señal emitida desde Palacio de Gobierno fue el rápido ajuste que hizo el Secretario de Movilidad, Mauricio Gudiño, al separar a Javier Jaramillo de la dirección general del Transporte, en donde algo dejó de hacerse en las labores de supervisión para que sobrevinieran al menos tres aparatosos accidentes en las últimas semanas. 

La sensibilidad que se reflejó en el seguimiento a lo que significó el accidente del viernes y que tuvo su momento clave en el anuncio dominical de la baja en la tarifa sirvió para desactivar uno de los principales cuestionamientos que se expondrían en la multitudinaria marcha universitaria realizada ayer, y en la que las más duras críticas se dirigieron a los camioneros.

Para capitalizar el atinado manejo de la crisis, el gobierno del estado debe mantenerse firme frente a los amagos de los transportistas, y replantear su estrategia priorizando el reordenamiento de las rutas para erradicar la competencia por el pasaje que provoca los accidentes. Así como acelerar la revisión de las condiciones laborales de los operadores.

La muerte de María Fernanda debe simbolizar el luto de las otras 1144 víctimas a las que fuimos indiferentes en las últimas dos décadas para que en conjunto autoridades, expertos y usuarios, hagamos entender a los empresarios del transporte que llegó el momento de corregir y pagar los agravios a una comunidad de la que se han servido impunemente.

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