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Luces y sombras de la Legislatura LX (II)

Si bien la gran deuda de la saliente LX Legislatura fue la impunidad en la que dejó los grandes desfalcos de sus antecesores en el Congreso, y rehuir el debate para romper con la trama corrupta que tiene en coma la fiscalización de los recursos públicos en Jalisco, también logró importantes avances para ordenar administrativamente el Congreso, y erradicar excesos con claras medidas de austeridad. Además de ser una de las Legislaturas más productivas en Leyes y Reglamentos claves para el desarrollo del estado.

De recibir un Congreso en bancarrota por el despilfarro y la pillería de los que lo manejaron en los últimos años, con una deuda y sobregiro de 658 millones de pesos y sin pagar dos quincenas a los empleados, los diputados y diputadas que terminan mañana su gestión dejarán en caja 190 millones de pesos.

Aunque persistieron altos salarios a personal poco calificado pero con influencias, los legisladores salientes redujeron y sacaron de la opacidad la nómina legislativa. De recibir entre 1,390 y 1,500 empleados en el Poder Legislativo, muchos de ellos sin funciones claras y otros muchos que cobraban sin trabajar, dejarán a sus sucesores una nómina de sólo 608 plazas, ya que indemnizarán a 275 trabajadores supernumerarios que se irán con ellos. Redujeron además el pago por indemnizaciones de 85 millones de pesos a 35 millones de pesos anuales, ya que además de legislar para que los laudos laborales no excedan un año salarial, también previeron desde el inicio de la Legislatura que los 20 directores y el secretario general no tendrían finiquito. También erradicaron el lastre de las basificaciones masivas e ilegales que se dieron al final de las últimas tres legislaturas.

Pese a fuertes resistencias de algunos diputados y diputadas que querían mantener las canonjías y privilegios dentro y fuera del Congreso, fueron más los que empujaron medidas de austeridad en la Legislatura saliente como la vender y quitar los vehículos oficiales a los diputados, y no pagar comidas y vuelos de avión a costa del erario. Mención aparte merece la cancelación del millonario gasto que se hacía en las casas de enlace, que luego de mucha presión ciudadana, aceptaron desaparecer por la demostración que hicimos en MILENIO JALISCO que ese dinero se gastaba en todo, menos en actividades legislativas.

En materia Legislativa, más allá de la omisión en el tema de Fiscalización, arrancaron con una reforma al Poder Ejecutivo y la nueva Ley de Movilidad, reconocida internacionalmente; superaron el rezago de cinco años que había para arrancar con nuevo sistema de Justicia Penal Adversarial; hicieron una notable y también aplaudida alineación a la reforma educativa, y se dio entrada a debates de ampliación de libertades como la Ley de Libre Convivencia y la malograda iniciativa por la regulación del consumo de mariguana.

Las luces y sombras de la LX Legislatura que se va bien puede ser un punto de partida de los retos de la Legislatura LXI que inicia el domingo.

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