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Legislatura LXI, una más que se pudre

Pasó lo que se temía.

Los diputados y diputadas que representan hoy el Poder Legislativo optaron por cavar para hundir más en el desprestigio al Congreso del Estado, y dejaron ir su oportunidad histórica de convertirse en la Legislatura que iniciara el camino de su redignificación.

Al incumplir su compromiso de terminar con la fiscalización simulada que representa hoy la Auditoría Superior del Estado de Jalisco (ASEJ) y que engendra la impunidad ante la galopante corrupción, la Legislatura LXI, de mayoría naranja, se pudrió igual que sus antecesores de la LX de mayoría priista, o la LIX y la LVIII de mayoría panista.

Con ello, ayer quedó claro que la partidocracia no cambiará por decisión propia porque a sus políticos, y poderes fácticos que los controlan, les estorba una ASEJ independiente por no estar dispuestos ni resistir una verdadera revisión de sus cuentas públicas. Por eso simulan que cambian, pero para que todo siga igual. Un abierto cinismo que demuestra que todas las fuerzas políticas representadas hoy en el Congreso, el partido Movimiento Ciudadano, el PRI, el PAN, el PRD, y el Verde, son lo mismo y a la hora de proteger canonjías y mantener impunidad juegan del mismo lado y en contra de los intereses de los ciudadanos que dicen representar. Es la prueba también que una sola diputación independiente, como la que existe por primera vez en esta Legislatura en el Congreso local, es insuficiente para revertir la tendencia al autoritarismo y opacidad en la que se mueven los partidos políticos.

El no haber elegido entre los tres mejores evaluados, como se habían comprometido los diputados y diputadas, con la coartada de la falta de consenso político, es sólo patear el bote para evitar, el mayor tiempo posible, un verdadero cambio en la ASEJ. Declarada desierta esta primera convocatoria, porque ninguno de los tres aspirantes logró 26 de 39 votos, se abre el camino que en el fondo querían transitar: que a la salida de su incondicional Alonso Godoy Pelayo el próximo 31 de diciembre, asuma como encargada de despacho Teresa Arellano, segunda de abordo y de todas las confianzas del cuestionado auditor saliente. Con ello garantizan que la fiscalización a modo se prolongue lo más posible bajo el argumento del diseño de la nueva convocatoria, la espera de la reglamentación del Sistema Nacional Anticorrupción, etc, etc.

En contraste a la indiferencia con que la mayoría de los 39 diputados y diputadas (como siempre habrá que tomar nota de las contadas excepciones) se comportaron en este malogrado proceso, hubo una inédita y activa participación y vigilancia de organismos empresariales y de la sociedad civil así como de universidades que se vieron burlados y traicionados por los legisladores. Habrá que tomar ese desafío como acicate y exigirles que lancen cuanto antes una nueva convocatoria para que no se consuma esta nueva tomada de pelo. El cambio deberá empujarse, indispensablemente, desde fuera de la clase política.

jaime.barrera@milenio.com

twitter: @jbarrera4