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Legislatura LX: se salva o se pudre

Desde fines del 2010 y hasta finales de marzo del 2012, cuestioné aquí si los diputados y diputadas de la LIX Legislatura, los antecesores de los actuales, salvaban o pudrían sus tres años de gestión.

Lo hice con el mismo título que pongo al RADAR de hoy, obviamente referido a la LIX: la entrega I en diciembre de 2010; la II en febrero de 2011; la III en junio de 2011; y la IV en septiembre de 2011.

Fueron cuatro distintos momentos en los que los integrantes de la LIX Legislatura tuvieron en sus manos sancionar y romper la trama corrupta que se tejió en la Legislatura LVIII, con la complicidad del aún titular de la Auditoría Superior del Estado (ASEJ), Alonso Godoy Pelayo, y de los poderes formales y fácticos que controlan los hilos de la política local, y mantienen, muy convenientemente para ellos, en coma la fiscalización de los recursos públicos en Jalisco.

El 28 de marzo de 2012, a siete meses de concluir su periodo como diputados, finalmente eligieron el camino del desprestigio. La entrega del RADAR de ese día la titulé: “La LIX Legislatura optó finalmente por la pudrición”.

Fue cuando las y los legisladores dejaron ir su última oportunidad, al atender dócilmente las instrucciones de sus líderes Antonio Marrufo, del PRI; Miguel Monraz, del PAN; Enrique Aubry, del PVEM; y Raúl Vargas, del PRD. Y sin explicación alguna decidieron regresar a la ASEJ el dictamen que les ordenaba fincar cargos a los ex diputados por 280 millones de pesos, tan sólo por el ejercicio 2009.

“Con esa decisión”, concluí en aquella columna,”los diputados echaron a la congeladora un expediente del que ya no quieren saber más. Serán por ello la Legislatura cómplice. La que se pudrió por solapar a sus antecesores. Hay 39 nombres que tendrán que repartirse las culpas ante los futuros electores”.

A dos semanas de cumplir un año en el cargo, hoy los actuales diputados abren la misma disyuntiva: se salvan o se pudren. Y es el momento que los ciudadanos empiecen a revisar las decisiones que toma cada uno de ellos y a registrar sus nombres.

No sólo porque mantienen en la congeladora el mismo expediente que confirma las pillerías de la Legislatura LVIII, que los vuelve también cómplices. Ni siquiera tampoco porque Godoy sigue al frente de la ASEJ, construye un faraónico edificio sin rendirle cuentas a nadie, y se mofa del acuerdo unánime y por escrito donde le piden retirarse del cargo por falta de confianza y por afectar la imagen del Congreso.

No. La disyuntiva se abre por un asunto mucho menos complejo y que tiene que ver con la decisión personal de cada diputado pero que pintará de cuerpo completo de qué está hecha la Legislatura LX. Si renuncian o no a los 93 mil pesos de las casas de enlace que quedó demostrado utilizaron para todo menos para lo que prometieron hacerlo.

Es momento de empezar a registrar nombres y posturas. Hoy MILENIO JALISCO le presenta un primer sondeo de quienes empiezan a mostrar el rostro de la demagogia. Ojalá corrijan y no se pudran tan a temprana hora.

twitter: @jbarrera4