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"#LadyRegidora" y La Volpe o la Fiscalía a prueba

A poco más de un año de su creación la Fiscalía General del estado tiene en estos dos casos que han trascendido el ámbito local y se han colocado en la agenda nacional, dos buenas oportunidades para marcar diferencia  frente a los magros resultados de la antigua Procuraduría General de Justicia del estado que nunca concluyó con éxito expedientes del tipo.

Lo relevante de resolver, ejemplar y oportunamente, el caso de los manejos financieros de la ex regidora tapatía Elisa Ayón, inhabilitada 10 años para el servicio público y expulsada esta semana del PRI por corrupción y abuso de poder, así como el de las acusaciones de acoso sexual  del ex entrenador de Chivas,  Ricardo Antonio La Volpe, que están como ningún otro en las conversaciones de amplios sectores de la población, pueden dar a la fiscalía de reciente creación fuertes dosis de credibilidad que a su vez ayuden a recobrar la confianza y la cultura de la denuncia, debilitado por años de impunidad y corrupción.

En el caso de la #LadyRegidora, la fiscalía de Luis Carlos Nájera  (único funcionario ratificado de la pasada Administración panista, y fortalecido con la creación de esta superestructura en materia de seguridad en el gobierno del regreso del priismo), está obligada a llegar hasta las últimas consecuencias  para integrar una averiguación previa que acredite el lavado de dinero, delito que le pretenden configurar al grado de pedir información de sus cuentas a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Porque hay que recordar que la CNBV establece que sólo puede otorgar esos  datos de movimientos financieros en casos donde se suponga lavado de dinero o financiamiento a terroristas.

El reto de la fiscalía es vencer los intereses de cierto sector del PRI, que seguramente quiere dejar el caso en la inhabilitación y la expulsión, pero no llegar a descubrir una trama de corrupción mayor que toque a otros militantes de ese partido y los afecte para la competencia electoral del 2015. Ceder a estas presiones, sin embargo, además de afectar la imagen de la fiscalía, podría tener también un efecto boomerang para el priismo, ya que se confirmaría que el Caso Elisa se trató más bien de un castigo para quien desafió las reglas no escritas del PRI, que de un auténtico propósito de recobrar la cultura de la legalidad.

De los desafíos para la Fiscalía que supone la acusación de Jorge Vergara, propietario de las Chivas, que luego se convirtió en una denuncia penal de la podóloga del equipo rojiblanco por acoso sexual en contra del polémico entrenador argentino, Ricardo Antonio La Volpe, platicamos mañana.

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com