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Y sí Juan José resultó difícil… muy difícil

En los inicios del actual sexenio, hace ya 17 meses, ponderé positivamente aquí el nombramiento de Juan José Bañuelos Guardado, como Contralor del Estado, en el regreso del priismo al poder.

Confirmé esa percepción cuando consiguió el apoyo de diputados de todos los partidos políticos para ser ratificado en el cargo, luego de comparecer voluntariamente ante ellos.

Apunté que por ser uno de los priistas de viejo cuño con un intachable prestigio, lo menos que podíamos hacer era darle el beneficio de la duda y a mediano plazo evaluar su trabajo.

Transcurrido un cuarto del gobierno de Jorge Aristóteles Sandoval, el balance de los resultados de Bañuelos está lejos de cumplir la misión que le encargó su jefe para convertir en realidad su promesa de campaña de encabezar un gobierno de cero tolerancia a la impunidad y a la corrupción. 

-¿Qué misión le encomendó el gobernador?-le pregunté al contralor en marzo de 2013.

- El Gobernador desde que platicamos cuando me hizo el favor de invitarme me dijo: ‘cero tolerancia a la corrupción’. Y esa es una expresión muy difícil, muy difícil. Yo he aceptado el reto, espero estar en condiciones de quedar perfectamente bien y lograr lo que se me pide-, me respondió.

Ayer platiqué con él y admitió que no ha sido una tarea sencilla, pero que en breve, dará un informe detallado de cada una de las auditorías que ha realizado y que en octubre del año pasado reveló que sumaban en conjunto, tan sólo en la revisión del ejercicio presupuestal del 2012, el último del sexenio del panista de Emilio González Márquez,  observaciones al gasto por 7 mil 573 millones de pesos.

Habrá que ver si esa información atenúa un poco el juicio reprobatorio de muchas voces que ven traducidas todas aquellas auditorías en una sola orden de aprehensión ejecutada y sin avances las otras seis denuncias interpuestas en la Fiscalía General contra ex funcionarios de diversas dependencias.

Ineficacia, pifias jurídicas, uso político de las investigaciones e incluso pactos de impunidad son algunas de las lecturas que se han hecho para explicar el poco avance del gobierno priista en este tema.

Desde que llegó a esa responsabilidad en marzo de 2013, Bañuelos advirtió la necesidad de poner “dientes” a una contraloría “chimuela”, que nunca había sancionado a nadie.

“Es un organismo de esos que repentinamente nos damos cuenta de su existencia y nos preguntamos para qué nos han servido, y hasta ahorita yo podría decir que no ha servido para nada”, sentenció en aquella ocasión.

Por eso será muy oportuno que en su próximo informe de las auditorías, el contralor nos diga también qué se ha hecho para que la Contraloría, en la que se han gastado millones y millones en presupuesto, ahora sí nos sirva de algo.

 

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jaime.barrera@milenio.com