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Inseguridad, su mayor reto

Ese fue el titular principal de nuestra edición del jueves pasado en la que dimos cuenta de la llegada de los nuevos alcaldes y que coincidió con la publicación de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad (ENVIPE) que realiza el INEGI, y que ubicó al Área Metropolitana de Guadalajara como la cuarta más insegura, y que midió en más de 17 mil millones de pesos el costo por daños y perjuicios causados por la delincuencia.

Las agendas de los distintos alcaldes en sus primeros 5 días de gestión, coinciden con esta lectura y han dado prioridad a este tema, con el diagnóstico de las carencias con las que recibieron sus corporaciones policiales.

Apenas ayer en su primera reunión con el Gobernador Aristóteles Sandoval ya en su calidad de Alcalde de la capital jalisciense, Enrique Alfaro, planteó como uno de sus temas principales la estrategia a seguir para tratar de empatar el trabajo de la Fuerza Única Metropolitana con la idea que tienen los gobiernos naranjas de metropolizar sus policías.

Sin duda es alentador que los nuevos alcaldes destinen tiempo de sus jornadas para supervisar personalmente este asunto público que está en el primer lugar de las preocupaciones de los tapatíos. Ojalá durante toda su gestión el tema de la seguridad esté en su agenda diaria porque los retos son enormes y complejos.

Además de mejorar la vigilancia y buscar coordinar esfuerzos con las acciones de seguridad del gobierno estatal, los alcaldes y sus equipos de seguridad tienen al menos otros cinco grandes desafíos: 1) blindar a sus policías de la delincuencia organizada; 2) lidiar con el problema de reprobación de sus elementos en los exámenes de control y confianza; 3) redignificar la figura del policía; 4) la capacitación de sus uniformados en el Nuevo Sistema de Justicia Penal Adversarial en el que se convierten en el primer eslabón del proceso y aplicará en todo el País en junio de 2016; 5) y definir programas de prevención del delito que complementen la estrategia policial. (En este último punto sería muy pertinente, por ejemplo, revisar qué beneficios ha traído a la Zona Metropolitana la inversión de casi 60 millones de pesos en los últimos tres años del Programa Nacional para la Prevención del Delito, cuya opacidad y nula rendición de cuentas no ha permitido medir si se han invertido debidamente esos recursos y si el programa ha incidido en una baja en la delincuencia en las comunidades que en teoría debieron aplicarse).

Del primer punto, será clave la comunicación entre los nuevos alcaldes, sobre todo los del interior del estado, con el gobierno estatal, de donde recibieron la promesa de todo el apoyo para no dejarse intimidar ni presionar por grupos de la delincuencia organizada que buscan penetrar, e incluso dirigir sus corporaciones.

Mañana, más de la revisión de estos puntos.

 

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jaime.barrera@milenio.com