Radar

‘In memoriam’ de los 15 policías caídos

Hay muchos otros síntomas, pero el casi medio centenar de elementos de la Fuerza Única Jalisco que, me dicen, han renunciado luego del ataque que sufrieron sus compañeros en San Sebastián del Oeste, ya sea por miedo o ya sea por estar coludidos con los agresores, es suficiente para voltear a ver qué pasa con nuestros policías y qué hacemos para revalorar y estimular a los buenos elementos que ponen en riesgo su vida por enfrentar a los grupos delincuenciales que quieren acabar con nuestra tranquilidad.

Basta imaginar el nivel de tensión con el que los uniformados de la FUJ o de las policías municipales patrullan el territorio estatal luego del más grande ataque del narco, que en una emboscada acabó con 15 de sus compañeros que no pudieron siquiera responder a la agresión, por la gran capacidad logística y de armamento de los sicarios.

Por ello habrá que tomarle la palabra al Gobernador Jorge Aristóteles Sandoval, quien tras vivir de cerca el drama de las familias de los uniformados caídos y hablar sin mandos, a solas con los integrantes de la FUJ, ha iniciado reuniones con distintos sectores de la sociedad jalisciense (ayer tocó el turno a los rectores de las universidades) para convocarlos a respaldar y reconocer el aporte de los buenos policías, e invitarlos a formular un manifiesto de apoyo para publicar en todo el país en donde se honre a los elementos abatidos, para cerrar con un acto esta misma semana, donde estos representantes sociales expresen su solidaridad y su visión de los retos para fortalecer la figura del policía, amenazada permanentemente por el enorme poder corruptor del dinero y de la capacidad de fuego de las mafias.

Desde luego el grado de compromiso de los liderazgos del sector empresarial, del académico, sindicatos y organismos intermedios y de la sociedad civil, dependerá en mucho de la pauta que desde el propio gobierno se despliegue con la definición de objetivos, estrategias y acciones para revisar y repensar la política de seguridad en el estado y lo que se haga para reactivar y diseñar nuevos instrumentos y herramientas para la labor cotidiana de los policías.

El aprovechar este nuevo momento de crisis en materia de seguridad en Jalisco para discutir y acordar los pasos para dar mejores condiciones a los buenos policías y afinar los instrumentos para detectar a los traidores que trabajan para el enemigo, es la única forma de honrar la vida de los policías víctimas de este cobarde ataque y reivindicar el profundo dolor de sus familias. Pero también para ir recuperando la confianza y respeto de la comunidad a la figura del policía, perdida por años de abusos y corrupción de malos mandos y elementos.

Mañana algunos de los puntos donde el gobierno puede demostrar esta voluntad política de ir en serio por la dignificación del quehacer policial.

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com