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Imparable crispación

El ríspido inicio del 2017 mexicano no deja de develar tragedias y conductas que hacen escalar la crispación social.

Al arranque plagado de expresiones de enojo ciudadano, que agudizó el gasolinazo, en contra de autoridades federales, estatales y municipales, de las que desconfían en más o menor grado por décadas de excesos e impunidad que contrasta con la precaria y golpeada, aún más, economía de la mayoría de la población; de la emergencia de la violencia del narcotráfico en el principal destino turístico del País por años de complicidad oficial con las mafias en Quintana Roo, se sumaron ayer 36 segundos de terror. Momento eterno que sufrieron niños en el interior de un salón de clases en un colegio de Nuevo León, donde un adolescente de 15 años disparó a sus compañeros y a su maestra para luego quitarse la vida con su misma arma. Pasó así lo que nunca ocurría aquí y que veíamos como historias lejanas. Lo trágico y estremecedor de este episodio creció exponencialmente cuando inexplicablemente no sólo fotos de la escena del crimen y las víctimas empezó a circular en redes atentando contras sus derechos, sino también el video, que alguien de la escuela o de las autoridades delictivamente filtraron, en el que se observa la crudeza con la que el menor dispara a sus compañeros y su maestra para luego hacerlo contra sí mismo. El video se viralizó rápidamente en las redes y terminó en distintas versiones, incluso con el absurdo de musicalizarlas. La crispación social multiplicada en redes cerró la jornada con el tránsito momentáneo del #gasolinazo al #jitomatazo, como se bautizó el hashtag, que se colocó como número uno en twitter, en el que se festejaba y se mofaban de la agresión al líder de los diputados federales priistas, César Camacho, al que lanzaron jitomates al llegar a un acto al Palacio de Minería, para exigirle que regresara el jugoso bono navideño que se repartieron los diputados en San Lázaro. Crispado también, Camacho, el de los relojes caros, advirtió que denunciaría a Arné aus den Ruthen, ex city manager de la Delegación Miguel Hidalgo en la Ciudad de México, a quien atribuyó la organización de la agresiva manifestación, porque en redes difundió un video cuando compraba los jitomates y explicaba que eran para lanzarlos a los diputados "esos cabrones que se pasan de vivos".

Esta atmósfera nacional enrarecida por el mal humor popular, agravada ahora por este inédito caso de los llamados crímenes de convivencia que se registró en Monterrey, es un claro indicio de que todos estos años de violencia desatada e inconformidad acumulada que ha respirado la sociedad empieza a golpear también el clima interno en muchas familias mexicanas.

Pero estos síntomas de descomposición en la convivencia social, además de exigir la implementación de políticas públicas que atiendan con urgencia las problemáticas que este clima de crispación genera en las familias, que ayude a prevenir y detectar este tipo de conductas en menores, deben ser una clara y contundente señal de los riesgos del hartazgo de los ciudadanos hacia sus gobernantes a los que se les agota el tiempo de mostrar una verdadera convicción de cambio, antes de lamentar dramas mayores.

jaime.barrera@milenio.com
twitter: @jbarrera4