Radar

Imeplan alfarista

El golpe al Instituto Metropolitano de Planeación se consumó ayer.

Escribí aquí hace una semana que los 400 millones de pesos del crédito de tres mil 800 millones de pesos que el gobierno estatal tomó para darlo a los gobiernos alfaristas de la Zona Metropolitana palidecerían con el verdadero regalo de bienvenida que querían y que lograron sacarle al Ejecutivo: el Imeplan.

La entrega fue ayer en la primera reunión de la Junta de Coordinación Metropolitana a la que acudieron los nuevos alcaldes de la Zona Centro y el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval. Como invitados estuvieron los consejeros ciudadanos que han mantenido un silencio cómplice ante el manoseo político que se ha dado al Instituto que aseguraron cuidarían de que no cayera en lógicas partidistas y de reparto de cuotas de poder.

Aunque por ley las sesiones deben ser abiertas, ayer la reunión se celebró a puerta cerrada. El anfitrión alcalde de Zapopan, Pablo Lemus, justificó que fue porque no había espacio para los medios ni para más invitados.

El primer punto fue nombrar al nuevo director del Imeplan, en la persona del ex vicerrector de la UdeG, Ricardo Gutiérrez Padilla. Los alcaldes naranjas ni siquiera tuvieron que mancharse las manos para quitar a Alberto Orozco Ochoa, el primer director que por ley, también, debía cumplir un periodo de cuatro años, pero al que operadores de alto nivel del gobierno estatal apretaron hasta que firmó su renuncia "voluntaria" antes de que llegaran los nuevos munícipes.

El siguiente punto, que urgía a los nuevos ediles pemecistas, fue colocar una silla para un nuevo alcalde y aumentar a nueve los municipios metropolitanos, como ya lo habían cabildeado en el Congreso. Se trató de Héctor Álvarez, de Zapotlanejo. Con ello el área metropolitana se desparramó por decreto 643 kilómetros cuadrados. Toda la fuerza de los nuevos ediles naranjas para empujar la expansión y la especulación inmobiliaria, como si los desastres urbanos de Tlajomulco y lo que viene en la salida a Colotlán en Zapopan, no nos hubieran enseñado nada.

El Imeplan, pues, no resistió ni un solo relevo municipal y quedó atrapado en la negociación político partidista, y puso en riesgo su consolidación institucional y su independencia técnica, por la que por años lucharon expertos y urbanistas desde organismos de la sociedad civil.

Si al primer director del imeplan se le cuestionaba por haber sido impuesto por el anterior alcalde de Tlaquepaque, Alfredo Barba Mariscal, y su grupo político, Gutiérrez Padilla también tendrá que iniciar cuesta arriba para demostrar que no será un director sumiso y a modo de los alcaldes pemecistas y sus aliados del ramo inmobiliario.

De su experiencia y dominio de los temas de gobernanza metropolitana se le podrá evaluar a más tardar en tres meses que prometió entregar (al igual que lo hizo en su toma de posesión como alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro), un Plan Metropolitano. Tiempo récord pero ojalá lo logre y lo logre bien.

twitter: @jbarrera4
jaime.barrera@milenio.com