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Grupos de autodefensa en Jalisco

Los focos rojos en el gobierno de Jalisco se encendieron.

Había ya preocupación, pero el hallazgo de una especie de panteón utilizado por sicarios para enterrar a sus víctimas, en el que en menos de dos semanas se han encontrado ya 34 cuerpos, expresó en toda su dimensión el riesgo de contagio de la crisis de seguridad por la que pasa Michoacán, nuestro estado vecino.

Las fosas clandestinas ubicadas en un predio en los márgenes del Río Lerma, en el municipio de La Barca, casi en la frontera con el municipio de Briseñas, Michoacán, fueron un síntoma más del riesgo latente de que el conflicto desborde. Los jaliscienses que viven en ese punto colindante con suelo michoacano en la región de la Ciénega viven desde hace años esa zozobra.

Pero también hay tensión en el otro extremo de la colindancia con nuestro vecino incómodo. Particularmente en los municipios de Jilotlán y Santa María del Oro, que hacen frontera con Tepalcatepec, uno de los municipios más conflictivos de aquella entidad y donde se ha concentrado en las últimas semanas el conflicto entre los llamados grupos de autodefensa y la banda criminal de los Caballeros Templarios.

Mientras que las autoridades estatales del desdibujado gobierno michoacano que encabeza Fausto Vallejo, y el gobierno federal, a través de la Procuraduría General de la República, aseguran que no permitirán que los grupos de autodefensa se extiendan más en esa entidad, los líderes de estos ciudadanos armados los desafían advirtiéndoles que no depondrán hasta que con pruebas de ADN les demuestren que capturaron a los cabecillas de los Caballeros Templarios a los que dicen combatir.

Ayer el titular de la PGR, los quiso apretar más al advertir que están en marcha investigaciones para determinar si los llamados también policías comunitarios tienen o no relación con alguna organización delictiva. Algunas voces aseguran que los que podrían estar son los integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación, que sostienen una disputa a muerte contra los Caballeros Templarios.

En el contexto del endurecimiento de las medidas del gobierno federal por apaciguar Michoacán en el gobierno estatal hay preocupación de que las células de estos grupos delincuenciales se instalen en los municipios jaliscienses colindantes, pero también que empiecen a aparecer los grupos de autodefensas.

De hecho hay versiones de las autoridades de Jilotlán que en la comunidad de Loma Alta en ese municipio, ya opera un grupo de policías comunitarios de al menos 35 elementos.

Esas versiones las escucharon incluso integrantes del gabinete estatal que acudieron este mes con el Secretario de Gobierno, Arturo Zamora, y con el Fiscal General, Luis Carlos Nájera, a Jilotlán y Santa María del Oro, para desplegar programas y hacer presencia en el lugar ante estas amenazas.

Seguramente este asunto fue tema ayer en la reunión regional de seguridad que se llevó a cabo en Colima.

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jaime.barrera@milenio.com