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Godoy ignoró también al gobernador

Lamentamos los incrementos y la falta de responsabilidad que de acuerdo a la exigencia ciudadana pide que haya austeridad en los gobiernos. Hemos sido muestra de ejemplo en el Ejecutivo del Estado, cuando iniciamos emitimos 10 medidas de austeridad y una de ellas fue la de no aumentarse el salario de ninguno de los funcionarios y así lo hemos mantenido en todo mi gabinete […] pediremos a todos que hagan lo mismo. Muy pronto estaré presentando una iniciativa para que logremos que haya un marco normativo que se cumpla a través de la ley, cuidando las disposiciones constitucionales para que nadie pueda ir más allá de los salarios del gobernador. […] creemos que debe haber mesura, que debe haber ética y, sobre todo, que debe haber un gran sentido de responsabilidad, de austeridad por parte de todos (…) no puede haber excesos, la gente pide que haya mesura, que haya una vida republicana, austera desde el gobierno”.

Este llamado lo hizo el gobernador el 26 de marzo pasado, luego de que MILENIO JALISCO dio a conocer los escándalos salariales en el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Jalisco (IEPCJ) y en la Auditoría Superior del Estado de Jalisco (ASEJ).

A esas alturas el presidente del IEPCJ, Guillermo Alcaraz Cross, ya había rectificado. Y es que pese a que su primera reacción fue justificar que legalmente le correspondía el sueldo que lo ubicaba como el consejero presidente de los Organismos Públicos Locales Electorales con mayor sueldo, decidió el 11 de marzo, junto con sus consejeros, anunciar que dejarían de cobrar el mega aumento que se dieron en enero de entre 16.2  por ciento y 24.7 por ciento, para dejarlo en el 4.4 por ciento dado al resto de los empleados del Instituto “en aras del bien superior que es la legitimidad de la Institución” y para actuar “con responsabilidad” y ser “sensibles ante la situación económica que prevalece en el país”.

En la tercera semana de marzo MILENIO JALISCO dio a conocer que el Auditor Alonso Godoy Pelayo era el único funcionario que ganaba más que el gobernador y el auditor más caro de México, al autoasignarse aumentos acumulados de 160 por ciento, pese a tener a la ASEJ en los últimos lugares de los órganos fiscalizadores del país.

La reacción del auditor fue muy distinta a la del árbitro electoral. Ni por asomo tomó la decisión de bajarse su sueldo de 186 mil pesos, vamos ni siquiera salió a rendir cuentas de los criterios que tomó en cuenta para autoaumentarse en esa medida su salario.

Me pregunté por ello y lo planteé en este espacio si como a los consejeros electorales, al auditor no había poder que lo apretara.

Ahora que comprobamos que un mes después del llamado que hizo el gobernador a la mesura salarial y a la austeridad, el auditor cobró exactamente sus mismos 186 mil pesos, sin decir nada a nadie, me queda claro que no.

 

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jaime.barrera@milenio.com