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GDL-472

A Jesús Gómez Fregoso, el nostálgico de lo tapatío, por su premio

A 28 años de cumplir cinco siglos de edad, nuestra ciudad conmemora hoy un año más de su fundación en medio de muchos achaques y lejos de vivir momentos de brillo, como los ha tenido en distintos momentos de su historia.

En nuestro tema del día, historiadores y cronistas le plantean a mi compañero Agustín del Castillo, que se puede considerar incluso que Guadalajara está cumpliendo hoy medio siglo de decadencia, por la carencia de liderazgos que convoquen a la unidad como pasó en los primeros dos tercios del siglo pasado.

En nuestra edición de hoy encontrará también un artículo de Jesús Gómez Fregoso, mejor conocido como el Padre Chuchín, quien insiste que la Guadalajara de la identidad tapatía terminó desde 1950 y hoy es un crisol, “un caótico hacinamiento” de gente llegada de todos lados buscando una mejor calidad de vida. (Con esa convicción llegará hoy nuestro editorialista a recibir la “Medalla Ciudad de Guadalajara” en el marco de los festejos que organiza el Ayuntamiento).

Yo lo que creo que es que algo queda de la huella y espíritu tapatío que marca a los que deciden instalarse en su espacio. Y que si bien no vive su mejor momento los últimos 50 años han sido de claroscuros.

Está ahí la imborrable cicatriz de aquel 22 de abril de 1992, cuando estallaron los ductos de PEMEX en el Sector Reforma causando el luto de cientos de hogares tapatíos y marcando para siempre nuestra memoria colectiva. Cómo olvidar también aquellos días de severa violencia causados por la llegada a nuestra ciudad de los capos del narcotráfico a los que se les recibió con el silencio cómplice y con los negocios fáciles, y que degeneraron en el magnicidio del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo en mayo de 1993 y en los narcobloqueos más recientes.

Pero no podemos desdeñar los momentos y proyectos estelares que han puesto en alto el nombre de nuestra ciudad en el mundo, desde la celebración la I Cumbre Iberoamericana en 1990, de la IV Cumbre de Jefes de Estado de América Latina y la Unión Europea en 2004 y de la Cumbre de Líderes de América del Norte en 2009, hasta los Juegos Panamericanos en 2011 (pese a los abusos cometidos, por cierto aún impunes) y la conquista de la sede de la Ciudad Creativa Digital. O el albergar la más importante feria mundial del libro de habla hispana que se desarrolla en un recinto ferial como Expo Guadalajara, fruto de un esfuerzo público privado.

Es clara, sin embargo, la agenda pendiente para tratar de regresar a Guadalajara a mejores tiempos. Se debe trabajar en abatir sus profundas desigualdades y su crecimiento desordenado, que no han podido controlar autoridades pese a la alternancia política, y que nos mantienen en las listas negras de las ciudades menos sustentables.

Tapatíos de “toda la vida” y por adopción debemos también vencer la apatía y recobrar la exigencia para resolver nuestras problemáticas que afectan el espacio público que compartimos.

Ese sería el mejor regalo para la ciudad de la que, a pesar de sus pesares, nos sentimos orgullosos.

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jaime.barrera@milenio.com