Radar

Esta vez la Expo le sentó bien a Peña Nieto

Acordado o no, el presidente Enrique Peña Nieto aprovechó muy bien el elogio que le hizo el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval para defender y promover con todo su proyecto de nación en la última jornada de la onceava edición de la Cumbre de Negocios.

Mostró buenos reflejos y el valor de abandonar el discurso que llevaba preparado, para delinear ante un muy exigente auditorio (incluido el presidente de Irlanda y el Rey Pelé) una primera autoevaluación de su gobierno, en la que por cierto, excluyó por completo el tema de la lucha contra el narco.

Nada que ver con aquel Peña Nieto candidato, que hace casi dos años en ese mismo recinto, titubeante ante la comunidad literaria congregada en la Feria Intencional del Libro de Guadalajara, no atinó a decir los tres libros que habían marcado su vida.

Ayer el presidente llegó sonriente a Expo Guadalajara y subió al escenario acompañado de Miguel Alemán, hijo del presidente que gobernó México de diciembre de 1946 a noviembre de 1952, y creador e impulsor de la Cumbre de Negocios, que desde siempre pensó como un Davos mexicano. Lo acompañaba también Aristóteles Sandoval como mandatario anfitrión.

Escuchó la petición de Alemán de que se reconsidere el uso de la energía nuclear en México ahora que se discute la reforma energética, y antes, la bienvenida y el reconocimiento de parte de Aristóteles Sandoval por ser un presidente que decidió salir de su “zona de confort” y aún a costa de su “popularidad” empujar reformas.

Sólo Peña Nieto sabe si ese apapacho lo hizo mandar a volar su discurso previo y al llegar al micrófono, anunciar que mejor aprovecharía los treinta minutos “que me dio Alemán”, para hacer un primer balance a casi un año de gobierno, que cumple el 1 de diciembre.

Pese a que muchos lo ven viviendo horas extras, Peña Nieto presumió el Pacto por México, como una viva señal de pluralidad y de madurez de la oposición para acordar temas que se tenían que cambiar pese al costo político a pagar en sus propios partidos. Aprovechó también para mandar un guiño a los senadores y diputados, al expresar que el Pacto no sustituye al Congreso y que sólo ellos tienen la representación nacional.

Luego enlistó y defendió las reformas que ha promovido como la educativa, la de telecomunicaciones, la de competencia económica, la financiera, la energética, y la hacendaria. Esas reformas, dijo, son los cimientos para alcanzar el crecimiento, que reconoció, no alcanzó este año, porque dijo, a todo gobierno que inicia le cuesta tomar ritmo en el gasto de la administración pública.

Peña Nieto cerró su discurso diciendo que a casi un año de su gobierno, su idea de cambiar a México no se ha movido un ápice, porque como “bien dijo el gobernador, no trabajamos para las encuestas sino por la transformación de México”.

Peña Nieto se liberó así de los fantasmas de la Expo. Defendió sus reformas, presumió el Pacto, reconoció al Legislativo y justificó las malas cifras de su primer año. Ahora faltan los resultados.

twitter: @jbarrera4