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Estrategias policiales a revisión

Aunque ni a nivel estatal, ni a nivel municipal, Jalisco y sus municipios figuran en los primeros cinco lugares en ninguno de los indicadores delictivos, es claro que en materia de seguridad lejos de avanzar se retrocede.

Al menos así se refleja en los municipios del Área Metropolitana de Guadalajara, donde según cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), los principales índices de inseguridad van al alza. En el ejercicio de comparación de los primeros ocho meses de las pasadas administraciones municipales, con el mismo periodo de arranque de los actuales gobiernos municipales que le presentamos en nuestra edición de ayer, se revela un aumento en homicidios dolosos, robo de auto a mano armada y extorsiones.

Las cifras están ahí y ojalá los jefes policiales y sus equipos, se den tiempo de analizar lo que sucede y a qué se debe, para hacer los ajustes necesarios en sus estrategias policiales que a todas luces están sin dar los resultados que se persiguen para garantizar el derecho a la seguridad a los ciudadanos.

Muy cerca de este proceso de evaluación y seguimiento a las acciones policiales deben estar los propios presidentes municipales. Insisto, para que en materia de seguridad se avance, deben ser los mismos alcaldes los que le den prioridad al tema en sus propias agendas, y sean ellos los que exijan a sus comisarios o jefes policiales informes claros de la evolución del mapa criminógeno en sus respectivos municipios, para ver qué mandos están cumpliendo o no con su misión, en las zonas que les son asignadas para que las custodien.

Una vez cumplida esta tarea por los municipios, toca al Gobierno Estatal y a la Fiscalía General coordinar los esfuerzos municipales con la Fuerza Única Metropolitana en el AMG, y con la Fuerza Única estatal en el interior del estado. Desde luego esta coordinación está lejos de cumplirse por los roces entre el Fiscal General Eduardo Almaguer, y el comisario de la Policía de la capital jalisciense, Salvador Caro, que siempre atribuyen a razones políticas las críticas que se hacen el uno al otro. Mientras el Fiscal reclama poco patrullaje, el Comisario reprocha poco combate al narcomenudeo. Ambos funcionarios, y sus respectivos jefes, el gobernador Aristóteles Sandoval, y el alcalde Enrique Alfaro, deben garantizar que sus pretensiones políticas no contaminen su labor policial, y el indispensable trabajo en equipo que deben realizar para cumplir con su obligación hacia los ciudadanos.

Con este trabajo conjunto entre Estado y municipios, sin duda se podrían alcanzar mejores espacios de interacción con las policías federales,y mandos militares destacados en Jalisco, para que también compartan información de sus operativos en la entidad.

Lo dicho, si bien Jalisco no figura entre los estados con los más altos índices delictivos es urgente una mayor coordinación entre las corporaciones de los tres niveles de gobierno para formar un solo frente contra el hampa, antes de que siga ganando más terreno.

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com