Radar

Enrique Ochoa: lo nuevo del viejo PRI

Una jugada de alto riesgo de cara a la sucesión presidencial del 2018, fue el golpe de timón del primer priista del país, Enrique Peña Nieto, para definir al sucesor de Manlio Fabio Beltrones en el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, en la figura de Enrique Ochoa, ex director general de la Comisión Federal de Electricidad, quien en fast-track asumió ayer la dirigencia del tricolor.

Luego de que los resultados de la mancuerna que hizo el Presidente con el experimentado Manlio, contra quien contendió por la candidatura presidencial priista, no fueron los esperados en la pasada elección del 5 de junio, Peña Nieto decidió ir con uno de los suyos, sin importar que no cumpla con los requisitos internos de militancia de 10 años y que exista una grabación en la que señala haber abandonado el PRI en el 2011, cuando quiso ser consejero del entonces Instituto Federal Electoral (IFE).

Peña Nieto se definió por la cercanía más que por la experiencia de otro perfil como el de Beltrones, con quien nunca se alcanzó el entendimiento esperado. En algunos momentos incluso hubo tensión por decisiones presidenciales como el uso lúdico de la mariguana y la iniciativa a favor de los matrimonios igualitarios, que para algunos terminó de dar la puntilla al PRI en los resultados electorales en algunos estados el pasado 5 de junio.

La apuesta del presidente es, pues, por una cara nueva para dirigir al PRI. Por un perfil académico y de amplia trayectoria en la administración federal. Por sus antecedentes académicos, Ochoa, muy cercano al secretario de hacienda, Luis Videgaray, tal vez será un dirigente con amplia capacidad de debate para defender desde el PRI el proyecto de Reformas de Peña Nieto. Un rostro joven con el que el PRI pretende ponerse a la par de la juventud del dirigente panista, Ricardo Anaya, pero con la muy clara diferencia de que este último ganó una elección interna y el primero fue impuesto al más puro dedazo priista. Lo antidemocrático de su nombramiento muestra a un PRI monolítico, que ignora a su militancia y desprecia los anhelos ciudadanos de mayor democracia.

Pese a ello, ayer Ochoa asumió sin sobresaltos. Más allá de algunas voces priistas como la de la ex dirigente priista Dulce María Sauri, y el impresentable ex gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, que reclamaron la designación y la falta de legitimidad de Ochoa ante la militancia, ayer todos aplaudieron su asunción.

Habrá que ver cómo queda la balanza de costos y beneficios con esta arriesgada apuesta del Presidente, que deja claro también el regreso del “tapado” para definir la candidatura presidencial del PRI al 2018. 

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com