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Empecemos por el Consejo de Seguridad Pública

Planteé ayer que el grado de compromiso de los liderazgos del sector empresarial, del académico, y del sector social a los que el gobernador Aristóteles Sandoval ha convocado para buscar reconocer a los buenos policías y redignificar la figura de estos servidores públicos altamente desprestigiados, pasa por las acciones concretas que asuma el gobierno estatal para ponerse a la delantera de este propósito.

Que para lograr respaldos importantes para mejorar las condiciones en las que cumplen sus rutinas policiales y la calidad de vida de ellos y sus familias luego del más desafiante ataque del narco a los uniformados, será clave la definición de objetivos, estrategias y acciones para revisar la política de seguridad en el Estado, y reactivar instrumentos y herramientas que permitan evaluar y ajustar el desempeño policial desde ya.

Entre lo urgente que habrá que analizar es lo que pasa en los consejos regionales de seguridad. Me llamó muchísimo la atención, por ejemplo, lo que me dijo la alcaldesa de San Sebastián del Oeste, Yecenia Pulido, horas después de la emboscada que acabó con la vida de 15 policías en su municipio, de la poca seriedad que dan muchos alcaldes a estas sesiones en las que, en teoría, se debe ir monitoreando la situación de seguridad en cada una de las regiones de la entidad, negligencia de la que nadie sabía.

¿Por qué se deja impune la irresponsabilidad de alcaldes que no atienden a estos citatorios que hace la Fiscalía General y al que acuden también fuerzas federales? ¿Cuál es el nivel de confianza que hay entre los participantes en estas reuniones para exponer las amenazas reales que hay en sus zonas de responsabilidad y qué tanto se aprovecha la información ahí recabada para dar golpes contundentes contra la delincuencia? Si el gobierno estatal es el responsable de este instrumento, una mayor supervisión podría traducirse en una verdadera suma de compromisos o en la claridad de quién no está asumiendo su responsabilidad, por omisión o complicidad.

 Otro asunto no muy complicado de resolver y que sería de alta utilidad, es la activación de recursos tecnológicos que están desperdiciados como los sistemas de detección de huellas (AFIS), que se conectan a la plataforma México, y que le permite a los policías municipales saber si entre los detenidos en sus rutinas diarias, aparece alguien con antecedentes penales y su peligrosidad. Sospechosamente muy pocos ayuntamientos los tienen en funcionamiento o de plano “los descomponen”.

¿Qué dice del descontrol que hay en estos dos temas concretos el Consejo de Seguridad Pública, cuya secretaria técnica, Ruth Gallardo, nunca ha hecho referencias públicas sobre ellos, pese a tener bajo su responsabilidad los Consejos Regionales, las compras de tecnología y los exámenes de control y confianza entre otros asuntos?

Resolver eso que no cuesta más que aplicación y voluntad política puede ser un ejemplo que arrastre en el urgente reto de revalorar y estimular a los buenos policías y expulsar a los traidores que los hacen vulnerables a ellos y a toda la comunidad.

jaime.barrera@milenio.com

http://twitter.com/jbarrera4