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La ENCIG 2015 confirma el “mood” nacional

Las dos principales causas del "mal humor", "el desaliento", y "el desánimo" colectivo que reina en el país, quedaron confirmadas en los resultados de la Tercera Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental presentados el miércoles por el INEGI: Inseguridad y delincuencia, y corrupción.

"Durante 2015", se lee en el reporte final, "la corrupción se ubicó en el segundo lugar de los problemas que preocupan más a los mexicanos con 50.9 por ciento, por detrás de inseguridad y delincuencia que alcanzó 66.4 por ciento".

Los motivos del "mood" negativo nacional se fusionan más adelante en este estudio, para acabar de consolidar el pronóstico. Las dos figuras más corruptas de la clase gubernamental a los ojos de la población son también dos: los policías y los agentes del Ministerio Público, que no sueltan desde hace años el primero y segundo lugar de este deshonroso ranking.

"El de mayor porcentaje en experiencias de corrupción fue el contacto con autoridades de seguridad pública que registró 55.2 por ciento, seguido de los trámites ante el Ministerio Público con 23.7 por ciento".

La sensación de insatisfacción de los mexicanos hacia los gobiernos de todos los niveles de gobierno y de todos los colores se plasma también en la calificación reprobatoria de 43.5 por ciento que a nivel nacional resulta de la evaluación de servicios como agua potable, drenaje y alcantarillado, alumbrado público, parques y jardines, recolección de basura, policía, calles y avenidas, carreteras y caminos sin cuota. Y los llamados servicios públicos bajo demanda (educación pública obligatoria; educación pública universitaria; servicios de salud del IMSS, ISSSTE, gobiernos estatales y Seguro Popular; energía eléctrica; transporte público masivo automotor; autobús de tránsito rápido; metro o tren ligero y autopistas con casetas de cuota).

La numeralia de la corrupción en 2015 ratifica también que en materia de combate a la corrupción el avance es nulo tanto a nivel nacional como local. Es la mejor prueba de que el reino de impunidad sigue estimulando robar del erario porque el castigo es casi inexistente: 59 mil 713 mexicanos de cada 100 mil cree o ha escuchado que existe corrupción en los trámites que realizó y 12 mil 590 de cada 100 mil tuvo alguna experiencia directa. La mala noticia es que Jalisco está por arriba de ese promedio nacional con 14 mil 351 casos por cada 100 mil, que lo ubican como el séptimo estado del país con más casos de experiencias de corrupción.

La conclusión está, pues, a la vista: el combate a la corrupción y a la impunidad no vendrá del interior de la clase política y gubernamental. El sistema nacional anticorrupción está atorado en el Congreso de la Unión y en Jalisco la llegada de una nueva generación de políticos, lejos de cambiar, ha mantenido un modelo caduco y cómplice de fiscalización que les garantiza impunidad a las corruptelas. Cerrar el paso a la corrupción para cumplir esta demanda generacional y empezar a recuperar el ánimo requiere mucho más organización y presión ciudadana que la mostrada hasta hoy. Por eso nuestro apesadumbrado "mood".

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