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De "Don Neto", la paz "narca" y la marcha ciudadana

La mayor jornada de terror que desató hace una semana la organización mafiosa que en cinco años se colocó como la de más poder corruptor y de fuego del país, con nexos y amplia influencia en mafias internacionales, despertó de nuevo las voces que insisten en que la guerra contra el narcotráfico nunca se ganará y que su mejor combate es invertir las enormes cantidades de dinero que se gastan en armamento y policías, en labores de educación, salud y prevención que amortigüen los efectos iniciales de políticas públicas que regulen el consumo de drogas y que eliminarían las inmensas ganancias de la delincuencia organizada.

Dos de los pensadores más consistentes en ese sentido son mis compañeros editorialistas de Grupo MILENIO, Héctor Aguilar Camín y Jorge G.Castañeda, quienes esta semana relanzaron sus críticas a la estrategia antinarco de Enrique Peña Nieto que no ha logrado distinguirse de la del panista Felipe Calderón, que tanto criticaron.

Héctor insistió en que más que el narcotráfico, el verdadero cáncer de las drogas es la prohibición, mientras que Jorge lamentó ayer que en vez de aprovechar esta nueva crisis de seguridad para dar un giro a la política contra la delincuencia organizada, el Estado mexicano se empeñe en esa guerra fallida.

Uno de los que se puso del lado de los que van con todo por el camino de la confrontación con la delincuencia organizada fue el gobernador de Jalisco, Jorge Aristóteles Sandoval, quien como parte de su defensa a la cascada de críticas que le provocaron los ataques del CJNG, dijo que él nunca permitirá la paz narca que inició en Jalisco desde la década de los 80, en los tiempos que Don Neto y Rafael Caro Quintero, en los que, como no se les atacaba, la ciudad lucía tranquila.    

Lo cierto es que aquella etapa de simulación e impunidad, como todas, terminó haciendo crisis, y en los 90 se hicieron cotidianas las balaceras y las ejecuciones a plena luz del día. Pero el desastre sobrevino con el asesinato del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo en 1993, que desató toda una ola de acusaciones mutuas entre autoridades y empresarios por la forma en que se dejó permear al narco en la sociedad tapatía.

Por ello también es una muy buena noticia la iniciativa ciudadana que gracias a las redes sociales se concretará mañana sábado con la #CaminataPorLaPaz para demostrar la irritación causada por los ataques de la delincuencia organizada y lanzar una señal de unidad y determinación de que no les cederemos nuestros espacios públicos. 

Esta movilización ciudadana, que no sucedía desde hace muchos años, debe ser también un llamado para las autoridades a cumplir su obligación de garantizar a los ciudadanos su derecho a la seguridad.

Ojalá sea también el inicio de una etapa de ciudadanía más activa que se sacuda la apatía y denuncie y renuncie a cualquier tipo de complicidad con los que de nuestra comunidad decidan irse del lado de los que nos quieren robar la paz y la tranquilidad.

 

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com