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Desafío explosivo y mortal en PEMEX

Para muchos jaliscienses, fue el tráfico ilegal de gasolina y la corrupción en Petróleos Mexicanos la causa de la peor tragedia colectiva que ha vivido nuestra ciudad en la historia reciente: las explosiones que volaron en pedazos 15 kilómetros de calles, personas, casas y objetos que había encima de ellas en el Sector Reforma el 22 de abril de 1992, causando la muerte de cientos de ciudadanos y dejando sin hogar a más de 15 mil tapatíos.

La versión oficial nunca reconoció que de la Planta La Nogalera, que cerraron tras el siniestro, tiraron al drenaje miles de litros de gasolina almacenada ilegalmente y que luego causaron los estallidos, pero en un mea culpa más que implícito, PEMEX pagó buena parte de la reconstrucción y de la indemnización a los deudos.

Con esa cicatriz de telón de fondo, Jalisco se ha convertido en el escenario de un abierto desafío de la delincuencia organizada a las autoridades federales, estatales y municipales que no han podido parar la ordeña de ductos y el tráfico ilegal de gasolina, incluso sacándola de las propias instalaciones de PEMEX, como presumió la semana  pasada la Procuraduría General de la República con la detención de 21 trabajadores de la paraestatal, que el juez liberó por considerar que no se acreditaba el delito.

Aunque Jalisco está entre los punteros desde hace años en México en robo a ductos de PEMEX, el tema se nos hizo visible el 12 de mayo pasado que cuatro militares murieron emboscados en Guachinango, minutos después de detectar y asegurar una casa donde se almacenaba combustible robado, y que un mes después MILENIO JALISCO descubrió que estaba a tres casas del jefe de la policía de ese municipio.  

Lo más preocupante es que la acción de estos grupos no cesa pese a que tras la agresión, personal militar, de la PGR y de PEMEX  se metieron de lleno para dar con el paradero de los agresores, y alertaron a autoridades estatales y municipales para también hacer frente a las mafias que han visto en el robo de gasolina una muy redituable alternativa delictiva.

De la muerte de los militares a la fecha, se han detenido a más de una decena de presuntos implicados detenidos con pipas por robos en al menos ocho municipios de Jalisco, lo que deja claro que la acción del estado está lejos de inhibirlos. Otra prueba de ello son los dos policías investigadores que murieron ayer en Tlajomulco y que las autoridades presumen que podían estar coludidos con los que conducían la pipa con gasolina robada.

Urge que las distintas corporaciones policiales, PEMEX y las autoridades de todos los niveles de gobierno compartan la información que han obtenido de los detenidos y detecten a los infiltrados, para desentrañar la lógica de operación de las bandas robacombustibles, que parecen irles ganando la batalla en un explosivo y mortal desafío.

twitter: @jbarrera4

jaime.barrera@milenio.com