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Contralor vs Auditor

En septiembre pasado, los diputados y diputadas de la entonces agonizante LX Legislatura echaron su última lavadora de cuentas públicas para concretar uno de sus últimos festines de impunidad.

Entre todos se lavaron todo para perpetuar las canonjías de la partidocracia dando la espalda a los ciudadanos que se decían representar.

Aprobaron por unanimidad 50 cuentas públicas de ayuntamientos gobernados por alcaldes de todos los partidos políticos representados en el Congreso, la primera del Gobernador Jorge Aristóteles Sandoval y envueltas entre todas ellas las de los polémicos gastos de los Juegos Panamericanos en el crucial 2011, año en que se llevó a cabo esa justa deportiva continental.

Enviadas desde el megaedificio que se mandó hacer sin rendirle cuentas a nadie, el auditor de Jalisco, el más caro de México, Alonso Godoy Pelayo, llegaron al Palacio Legislativo rechinando de limpias las auditorías al Consejo Estatal del Deporte (Code), la del Comité Organizador de los Juegos Panamericanos (Copag) y la del Fideicomiso de Infraestructura para los Juegos Panamericanos (Finde). Las tres llegaron de la Auditoría Superior del Estado de Jalisco (ASEJ) al Congreso con cero cargos y los legisladores y legisladoras de la LX Legislatura aceptaron por enésima ocasión y con absoluto sometimiento aquel nuevo episodio de fiscalización ficticia.

Para Godoy Pelayo no importaron los múltiples indicios de irregularidades en el gasto panamericano, como el abandono de la Villa sede de los atletas por el desaseado manejo financiero en su construcción, mezclando intereses privados con el dinero de dependencias públicas, y lo peor, tomando recursos de Pensiones del Estado donde ahorran los servidores públicos. Tampoco importó el crédito quirografario contratado en total sigilo y de última hora para tapar el boquete financiero que dejaron los juegos y los que se enriquecieron de ellos, y que meses después no se pudo pagar causando una grave crisis financiera al Estado.

La simulación de la fiscalización del gasto público en el año panamericano podría quedar aún más clara ahora que la Contraloría General del Estado terminó por fin las auditorías hechas al Code, uno de los organismos de los que salieron recursos para financiar los Juegos.

Ayer el Contralor Juan José Bañuelos Guardado me comentó en MILENIO RADIO que luego de terminada la auditoría, la analizan para integrar una eventual denuncia penal por malos manejos y presentarla ante la Fiscalía General del Estado.

¿Será esta denuncia penal y los detalles de los desvíos y sus responsables de la pasada Administración que encabezó Emilio González Márquez el gran anuncio del tercer informe de Gobierno de Jorge Aristóteles Sandoval?

Falta poco para saberlo, pero por lo pronto el anuncio de Bañuelos vuelve a poner en relieve la urgencia de cambiar el modelo de fiscalización en Jalisco que es como el mundo al revés: a una ASEJ que lejos de combatir, promueve y solapa la corrupción y la impunidad.

twitter: @jbarrera4
jaime.barrera@milenio.com