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Congreso opacado

Una prueba más de la urgencia de hacer que los diputados locales coloquen como prioridad en su agenda legislativa diseñar un nuevo modelo de fiscalización en el estado, son los resultados del Colectivo Ciudadano por Municipios Transparentes (Cimtra) dados a conocer ayer.

Por segundo año consecutivo, el Congreso del Estado reprobó en la evaluación en materia de transparencia que aplica esta organización de la sociedad civil.

El Poder Legislativo en la entidad obtuvo una calificación de 51.4 por ciento, que aunque es un mejor número que el 31.9 que obtuvo en el primer examen, sigue mostrando a un Congreso con altos índices de opacidad.

El incremento en la nota reprobatoria, según explicó Ignacio González, coordinador de Cimtra Jalisco, se debe a los avances que la LX Legislatura ha tenido en el acceso a la información pública, al desempeño legislativo y los datos que publicita de su integración y estructura. Este progreso sin duda es plausible, y al menos ayudó a que el Congreso local apareciera como el menos peor que Chihuahua, que tuvo 49.3 puntos, Puebla con 29.9; Tlaxcala con 27.2, Guerrero con 18.1 y Querétaro con 15.8.

El Poder Legislativo de Jalisco, sin embargo, sigue reprobado porque en su página de Internet sigue sin transparentar aspectos básicos de su administración como la emisión de cheques que expliquen a detalle su gasto. Tampoco están al día en la publicación de sus estados financieros.

En la evaluación al Legislativo le afectó también no informar de aspectos de control interno como la nómina que inexplicablemente siguen sin poder precisar.

Otra asignatura pendiente es la de informar de las repercusiones de la actividad legislativa en la vida cotidiana de sus representados y que iría en el apartado de vinculación ciudadana, que resultó también mal evaluado.

Pero sin duda lo que más influyó para desacreditar a la LX Legislatura en materia de transparencia fue en la nula información que presenta de la fiscalización del gasto público, labor que recae en la Auditoría Superior del Estado de Jalisco, y que aunque debiera, no rinde cuenta a los diputados.

Si algún ciudadano desea saber el resultado de la revisión de la cuenta pública de algún municipio o dependencia en la página del Congreso del Estado, ésta envía a la página de la ASEJ, y al consultarla vuelve a remitir al usuario en la página del Congreso. Es decir, esta información fundamental y obligada por la Ley de Transparencia es inaccesible y el incumplimiento absolutamente impune.

Obviamente esta circunstancia impide conocer la productividad de la ASEJ, por ejemplo, saber el costo de cada cuenta pública revisada, porque no se puede saber cuántas se revisan al año. Mucho menos podemos aspirar a tener auditorías de desempeño, obligadas en la Ley de Fiscalización desde el 2009 sin que hasta la fecha se haya realizada una sola.

El congreso de Jalisco entonces seguirá opacado y reprobado en tanto no haya quién se decida a realizar una auditoría a su auditoría.

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