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Celia y Miguel se libran del escándalo

Por lo general, cuando hablamos de las calamidades del Congreso del Estado, generalizamos y enjuiciamos a rajatabla a todos los diputados y diputadas que lo integran.

Sin embargo, el último escándalo de la Legislatura LX (cuyos coordinadores parlamentarios prometieron demagógicamente que sería la que le cambiaría el rostro de corrupción, impunidad y opacidad que labraron las tres últimas que les antecedieron), es un episodio que nos permite evaluar curul por curul, cuál de sus ocupantes cumplió con lo que prometieron para ordenar el caso específico del gasto para las casas de enlace, esas que en un principio pensaron en desparecer, pero que muchos defendieron, con uñas y dientes. Once meses después, la reportera de MILENIO JALISCO, Sonia Serrano, la periodista que más sabe de los asuntos legislativos en el estado y de la decadencia del Poder Legislativo, nos dejó muy claro por qué.

Como seguramente lo leyó en nuestras ediciones de ayer y de antier, Serrano nos reveló que 37 de 39 diputados de la actual Legislatura aún no transparentan los recursos públicos ejercidos en las llamadas casas de enlace, que cada legislador dice tener en sus respectivos distritos para atender demandas de los ciudadanos que representan. Nos informó también cómo los más de 836 mil pesos que ha recibido cada diputado por este concepto, lo han utilizado en un 60 por ciento en promedio en una nómina adicional que prácticamente anula los pocos avances que habían logrado para reducir la aún abultada nómina del Congreso. Nos cuenta además, que con lo de las casas de enlace se han cubierto gastos de gasolina y casetas, pagos que con bombo y platillo anunciaron al inicio de su gestión, que eliminarían.

Como escribí arriba, de este caso de incongruencia e incumplimiento de acuerdos tomados por ellos mismos, sólo se libran la diputada del Partido de la Revolución Democrática, Celia Fausto Lizaola, y Miguel Castro Reynoso, coordinador parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, quienes rechazaron de inicio recibir el dinero para las casas de enlace, al considerar que no había reglas claras para su operación, y más aún, por considerar que en sus oficinas bastaba para atender a los ciudadanos.

Este nuevo capítulo de abuso deja muy mal paradas a las fracciones parlamentarias del Partido Acción Nacional, y del Partido Movimiento Ciudadano, ya que ninguno de sus diputados optó por rechazar ese dinero, y lo peor, ninguno ha cumplido con transparentar su uso. Por la forma en que los panistas han actuado con anterioridad en el Congreso, de ellos no sorprendió. Pero sin duda, a los que este hecho afecta severamente en su credibilidad, es a las dos diputadas y tres diputados del alfarista PMC de quienes se esperaba ser factor decisivo para limpiar la cara al Congreso por ser una fracción nueva en la vida parlamentaria del estado, pero que cuyo discurso de cambiar la historia del Poder Legislativo cada vez está más en entredicho.

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