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Candidaturas para llorar

Cuestioné ayer aquí la pantomima de las supuestas contiendas internas del PRI y del partido Movimiento Ciudadano que sancionó ya el Instituto Nacional de Elecciones al ordenar el retiro de los spots de los presuntos precandidatos, que en realidad son ya los candidatos que postularán esos partidos para la elección constitucional por la alcaldía de la capital jalisciense. El fallo del INE suspendió así lo evidente, y que ocurre también en otros municipios: los actos anticipados de campaña con los que los partidos políticos y sus candidatos, no sólo burlan el espíritu de la nueva ley Electoral de acortar el tiempo de campañas para bajar  el gasto público en temas electorales, sino que también ofenden la inteligencia de los ciudadanos.

Desafortunadamente las presuntas elecciones primarias que arrancaron en diciembre no son lo único apócrifo. Hay también otras simulaciones literalmente de carcajada que nos pudieran hacer reír hasta el llanto, si no fueran una amenaza tan seria para conquistas ciudadanas como las candidaturas independientes, por las que se luchó por años y  que pese a las desventajas con las que enfrentarán a los políticos profesionales en la próxima elección, significan el fin del monopolio de los partidos políticos como vehículo de acceso al poder.     

Por eso más que conseguir votos, el principal reto de Guillermo Cienfuegos, mejor conocido como el payaso “Lagrimita”, que hace casi dos décadas alcanzó la fama en el Canal 4 en mancuerna con “Lalo”, comediante ya fallecido, será demostrar que la idea de aprovechar una de esas candidaturas independientes es auténtica y no contratada desde el poder para pulverizar el voto.

Desde mi punto de vista, se trata de una clara creación oficial, una fórmula parecida a la del perro Fidel del pasado proceso electoral, que por repetida pierde impacto y se acerca al ridículo que ofende también la inteligencia del electorado. Por eso creo que el reto de “Lagrimita” es una empresa imposible, tan imposible como que, pese a su innegable éxito como payaso (oficio que por lo demás no sólo tiene mi respeto sino mi admiración), tenga los conocimientos y la experiencia para gobernar una ciudad como Guadalajara. Paradójico, pues, que esta ocurrencia de cuarto de guerra que viene de la clase política denigre a la propia clase política.

Para los votantes el reto es correr la voz y alertar sobre estas postulaciones inducidas que de llegar a la boleta electoral no deben recibir un solo voto. No debemos permitir que degeneren así  el objetivo de las candidaturas independientes de hacer crecer la calidad del debate político y del ejercicio de gobierno, rompiendo con la partidocracia y la corrupción e impunidad que supone, y que nos ha llevado a la descomposición social. 

A “Lagrimita” hay que seguirlo pero para ver de qué oficina pública sale el diseño de su agenda de precandidato y candidato, pero sobre todo de dónde saca los recursos de su campaña para dar con el creativo y cobrársela por tratar de vernos la cara.

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com