Radar

El CJNG desafía de nuevo

A inicios del mes señalé aquí que luego de las detenciones de La Tuta, líder de los Caballeros Templarios, el viernes 27 de febrero, y de El Z-42, cabeza de Los Zetas, cinco días después, el miércoles 4 de marzo pasado en Nuevo León, para funcionarios del gabinete de seguridad nacional, el nuevo objetivo prioritario del gobierno federal era Nemesio Oseguera Cervantes El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.

El mismo al que en agosto del 2012 el entonces secretario de seguridad pública y hoy Fiscal General, Luis Carlos Nájera, culpó de aquel fin de semana de terror que vivimos los tapatíos al sufrir la jornada más violenta desatada por el narco en la historia local, por el secuestro de 36 unidades del transporte público y autos particulares, con los que se realizaron 23 bloqueos en distintos puntos de la zona metropolitana y en 16 municipios de la entidad el sábado 25 de agosto de aquel año. Al otro día, el domingo, se repitió la dosis de miedo en otros seis puntos.

Todo ese despliegue de violencia y de agresión directa a la ciudadanía, explicó Nájera, fue para poder huir de un operativo de la policía federal en Tonaya, en una refriega que dejó 6 sicarios muertos.

Comenté además en el Radar del pasado 5 de marzo que desde “aquella fecha y hasta hoy Oseguera Cervantes no ha hecho más que consolidar su poder corruptor, y las efímeras detenciones y sospechosas liberaciones de su hijo y de su suegro, lejos de debilitarlo parecieron fortalecerlo”.

Pues bien, todo ese poder que les da libertad de movimientos, capacidad logística y de fuego se volvió a manifestar en toda su dimensión a plenas nueve de la noche en una ciudad media importante de Jalisco, como lo es Ocotlán, en la región de la Ciénega, al emboscar en la cabecera municipal a un convoy de siete patrullas de la Gendarmería de la Policía Federal, a los que les causaron 5 bajas y dejaron gravemente heridos a ocho elementos más, mientras que los agresores registraron 3 bajas, y lo más grave, dos civiles, entre ellos un menor de edad, perdieron la vida al ser alcanzados por la balacera que se prolongó más de una hora.

El tamaño del desafío crece si se toma en cuenta que el gobierno federal ya había instalado en territorio jalisciense, incluida la Región Ciénega, bases de operación mixtas, conocidas como “BOM”, en las que coordinan acciones el Cisen, la PGR, la Policía Federal, el Ejército, la Marina y en ocasiones la Fuerza Única Jalisco, sobre todo luego de que en la última visita del Presidente Enrique Peña el año pasado, el Estado Mayor hizo detenciones que revelaban una clara presencia del narco en la zona.

Para Jalisco el tema es delicado por la respuesta que busque dar el gobierno federal a esta afrenta y las repercusiones que pudiera traer en la percepción de inseguridad, y porque desde el jueves pasado, muchos ven en lo ocurrido en Ocotlán, el verdadero motivo del por qué el Presidente Enrique Peña, metió a Jalisco en el mismo costal que Guerrero, Michoacán y Tamaulipas en noviembre pasado.

 

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