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Los “dientes” que buscó Bañuelos los quiere también Brito

Señalé ayer aquí que Juan José Bañuelos Guardado se fue hace unos días de la Contraloría General del Estado sin haber conseguido lo que se planteó al inicio del sexenio en materia de combate a la impunidad y la corrupción, pese a las 12 denuncias penales que presentó en la Fiscalía contra ex funcionarios de la pasada Administración.

El entusiasmo y la enjundia inicial de él y su equipo se fue diluyendo tal vez por la lentitud con la que avanzaron sus querellas en la Fiscalía General y los modestos resultados en cuanto a detenidos y sentenciados. Prueba de ello fue que el ahora ex contralor ya no presentó ninguna otra denuncia en el 2015 ni en lo que va del 2016. Dejó en proceso la que tenía que ver con los gastos de los Juegos Panamericanos en 2011 y otra por la presunta compra a sobreprecio de la Casa Jalisco en Chicago. Habrá que ver qué otras encuentra de su antecesor la nueva Contralora Teresa Brito.

Ineficacia, pifias jurídicas, uso político de las investigaciones e incluso pactos de impunidad son algunas de las lecturas que se hicieron en su momento, con cada uno de los casos y para explicar el poco avance del gobierno priista de Jorge Aristóteles Sandoval en este tema.

Lo cierto es que quedó demostrado que no basta llevar a personajes de buena reputación para eficientar las labores de las instituciones responsables de la fiscalización de los recursos públicos. Como ha quedado demostrado también, tampoco bastó la alternancia partidista y la consolidación democrática del país ni los avances en transparencia y rendición de cuentas para acabar con el flagelo de la corrupción que carcome al propio estado.

Lo que se necesita es crear las instituciones para contener este fenómeno y acabar con la impunidad que lo estimula, pese a las resistencias de la clase política como se acaba de ver en el Senado donde se frenó el nuevo Sistema Nacional Anticorrupción. Y sin duda también tener ministerios públicos y jueces más vigilados como se pretende con el nuevo sistema de justicia penal adversarial.

Tal vez por ello, Bañuelos dedicó sus últimos meses en la Contraloría en la construcción de un sistema estatal de contraloría con el objetivo de prevenir la corrupción en el actual gobierno, en el cual, tampoco se ha sabido de ningún castigo a funcionarios corruptos.

Este esfuerzo de alinear y homologar el trabajo de las contralorías municipales y las que existen en las distintas dependencias y organismos descentralizados del gobierno estatal, e incluso con nuestra fallida Auditoría Superior del Estado de Jalisco (ASEJ), lo va a continuar la actual contralora, Teresa Brito, según expresa en una entrevista que le presentamos en nuestra edición de hoy y en todas las plataformas de Grupo MILENIO. También señala que buscará poner "dientes" a la Contraloría que Bañuelos veía "chimuela" e inservible. Y que se reunió ya con el Fiscal para ver en qué van las doce denuncias que presentó su antecesor. Con mucho trabajo llegó, pues, la nueva contralora. Por el bien de todos ojalá que le vaya muy bien y logre los cambios que le permitan cumplir su responsabilidad sin ataduras.

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