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De Ayotzinapa a Atequiza

En decenas de ciudades del país organizaciones sociales diversas salieron nuevamente ayer a exigir la aparición con vida de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa secuestrados por policías municipales de Iguala y Cocula, Guerrero, a las órdenes de la delincuencia organizada el pasado 26 de septiembre.

Estas manifestaciones coincidieron con el cumplimiento del segundo año de  gobierno del priista Enrique Peña Nieto, y a cinco días de que emitió su decálogo de acciones para intentar recuperar el Estado de Derecho en México, luego de la crisis política que desencadenaron los hechos de Guerrero.

El grito de “Todos Somos Ayotzinapa”, que el poder presidencial dijo compartir el jueves pasado, se volvió a escuchar así en muchas partes del país, como una prueba de que el hartazgo social por la descomposición de los gobiernos por los altos niveles de corrupción y de complicidad con la delincuencia organizada, no acabará sólo con discursos sino con acciones contundentes que generen resultados.

En Guadalajara las manifestaciones fueron ejemplares y no tuvimos que lamentar los desmanes de grupos violentos que desvirtúan la protesta como lamentablemente ocurrió en el DF y otras ciudades. Una de ellas partió de la Expo Guadalajara, donde desde el sábado se realiza la edición 28 de la Feria Internacional del Libro, la tribuna del libro en español más importante del mundo y que no estuvo ajena a la demanda de justicia por el caso Ayotzinapa. De hecho ayer en los pasillos de la Feria se escuchó el conteo del 1 al 43 por cada uno de los estudiantes desaparecidos, en una manifestación que se dio también con todo orden dentro del núcleo ferial y más tarde escritores como Juan Villoro y Paco Ignacio Taibo II se unieron a la marcha de la Expo Guadalajara al monumento de los Niños Héroes.

En este contexto y en medio de la tragedia, el dolor y la incertidumbre que viven los familiares y amigos de los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, que cumplen ya más de dos meses desaparecidos, consideramos pertinente asomarnos a la Normal Rural de Atequiza, en el municipio de Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco.

Lo que encontramos lo publicamos en nuestra edición de ayer: una casa escuela en la que habitan cerca de 500 futuros profesores cuyas instalaciones muestran años de abandono y donde a las mantas de “Vivos los queremos” se suman los de “Fuera de servicio”.

El secretario de Educación en Jalisco, Francisco Ayón, reconoció ayer que las circunstancias de la Normal de Atequiza representan un “foco rojo” para la entidad y anunció obras por 7 millones de pesos para su rehabilitación.

Una buena noticia para los normalistas de Atequiza, que también ayer salieron en solidaridad con los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, para que la tragedia de sus 43 compañeros de Guerrero nunca se repita.

 

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com