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¿Auditoría "light" al "Great Place" de la impunidad?

Cuál fue la justificación oficial y en qué documentos se soportó la decisión de destinar al menos 318 millones de pesos del erario para construir un megaedificio de 10 pisos para albergar las nuevas oficinas de la Auditoría Superior del Estado de Jalisco? ¿Cuándo y con qué indicadores el auditor Alonso Godoy Pelayo demostró que las oficinas que tenía hasta el 2014 eran insuficientes para el trabajo que desempeñaba y urgía construir una nueva sede? ¿La adquisición del predio sobre el que se construyó se realizó o no a sobreprecio? ¿El particular que meses antes compró en 39 millones de pesos ese mismo terreno y luego lo vendió a la ASEJ casi al doble, en 69.5 millones, tenía o no relación con Godoy o alguno de sus colaboradores cercanos? ¿La obra por 230.3 millones de pesos que se asignó sin concurso a la constructora Pared Urbana, y el pago de 17.9 millones a la empresa TEI Construcciones para la supervisión de la edificación, fueron legales? ¿Hubo algún parentesco entre los dueños de esas constructoras y el titular de la ASEJ o alguno de sus colaboradores cercanos, como el director administrativo, José de Jesús Trejo Juárez? ¿Se concursó el mobiliario por casi 20 millones de pesos?

Esas son algunas de las preguntas que por allá en el último trimestre de 2014, luego de la silenciosa mudanza a sus modernas y lujosas oficinas, los diputados quisieron hacerle a Godoy Pelayo y que no pudieron, porque simple y sencillamente ignoró el llamado que le hicieron para comparecer ante el pleno en la pasada Legislatura.

Esas mismas preguntas y otros cuestionamientos, de ese y otros escándalos de opacidad quedarán sin respuesta, pese a la auditoría que la Comisión de Vigilancia de la actual LXI Legislatura realizó a la ASEJ, ya que según el diputado presidente de esa comisión, el priista Hugo René Ruíz Esparza, la ley sólo les permite revisar las cuentas públicas del año inmediato anterior, es decir del 2015, año en que ya estaba construido el edificio.

Este hecho prende los focos rojos para los que piensan que podría tratarse de una auditoría light, de una simulación más que lejos de revisar su desempeño, buscaría legitimar y limpiar a Godoy Pelayo para seguir buscando la forma de ratificarlo en la ASEJ, y que siga siendo el guardián más celoso del manto de impunidad para las corruptelas de muchos de los líderes de la clase política y gubernamental.

Por eso, más que estar ocupado en responder las observaciones de la auditoría que le hicieron los diputados, Godoy Pelayo busca convertir la sede de la ASEJ, construida en total opacidad, en el mejor lugar para trabajar en Guadalajara.

Para ello contrató a la empresa internacional Great Place to Work Institute México, para levantar una encuesta esta semana entre el personal de la ASEJ y lograr que “se certifique como una de las Mejores Instituciones de Gobierno para Trabajar en México”, según un comunicado interno que firmó el cuestionado auditor desde lo alto del edificio de la Auditoría, conocido también como el Monumento a la Impunidad.

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com