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Alfaro y PMC optan por callar

Entre los miembros de la clase política, bromean con frecuencia que si alguien quiere que le recuerden algo que haya podido olvidar de algún momento de su vida, se meta de candidato a algún puesto de elección popular, porque lo más seguro es que sus adversarios políticos revisarán con lupa su trayectoria y la de sus más cercanos, para tratar de sacar raja política por alguna irregularidad o incongruencia en que hubieran incurrido y se haya podido detectar.

Por eso debemos aprovechar esta dinámica de autoescrutinio a la que se meten los políticos en tiempo de elecciones y que por lo general rompe con la dinámica permanente de complicidades a la que regresan en cuanto la contienda electoral termina, y más cuando hay que repartir dinero en sueldos y prestaciones de dependencias públicas o en presupuesto para los partidos. Basta voltear a lo que ha sucedido en nuestro Congreso en la última década. Ahí se incubó y se desarrolló el caso más paradigmático de este fenómeno de nuestra realidad política con el caso del Auditor Alonso Godoy Pelayo, al que todos los partidos políticos de los principales candidatos en contienda han blindado para seguir gozando de una fiscalización a modo, y que mantenga en la impunidad la corrupción galopante que padecemos.

Estamos pues en una temporada de amplio beneficio para los ciudadanos alejados de las lógicas partidistas. Se trata tal vez del mayor aporte que dejan las campañas políticas para dar a los ciudadanos la oportunidad de conocer más a fondo a los que están en busca del voto y contrastar logros y reputaciones más allá de sus discursos, más aún en esta etapa crítica del País en la que hemos conocido de casos de políticos entregados a las redes de la delincuencia organizada.

Es en este contexto, en el que a los medios nos llegan un día sí y otro también de todos los partidos políticos y sus candidatos historias que tratan de descalificar a sus adversarios. Es obligación de cada medio revisar cada caso, verificar lo denunciado y publicar lo que se pueda acreditar, sin importar de quién se trate y de cara a las audiencias. La invitación a cometer ilegalidades a favor del candidato del PRI, Ricardo Villanueva, en las que se pescó al hoy magistrado con licencia, Leonel Godoy, padre del Gobernador, así como los antecedentes penales del candidato a diputado federal del PMC, Carlos Lomelí, y de otros colaboradores de ese partido son historias que han surgido así en lo que va de la contienda. 

Documentos en poder de MILENIO JALISCO y que quisimos contrastar, sin lograrlo, con el principal involucrado, nos llevaron ayer a publicar una historia similar. Que el candidato del partido Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro, amplió sin solicitar las licencias municipales que a todo ciudadano exigirían, su residencia en Colinas de San Javier. Cosa no menor en alguien que ya fue alcalde y que como diputado impulsó el nuevo Código Urbano. 

Otra denuncia que habrá que revisar es la que lanzó ayer de último minuto en el debate de Zapopan, Pablo Lemus, candidato del PMC, de que su contendiente del PRI, Salvador Rizo, omitió declarar como su patrimonio, un terreno cerca de La Primavera. Hoy toca el debate de Guadalajara en el que habrá que ver si Alfaro dice algo del tema de la obra sin permisos, del que su partido también calló ayer.

 

twitter: @jbarrera4   

jaime.barrera@milenio.com