Musicópata

Otra vez la burra al mito

Ahí andan otra vez con el mito de que el ex beatle Paul McCartney está muerto y que su sitio está siendo ocupado por un impostor. Este viejo rumor se ha visto reanimado por otro mito: que la organización mediática WikiLeaks tiene documentos secretos que demuestran la muerte de McCartney, el 9 de noviembre de 1966, cuando un camión chocó contra su coche.

WikiLeaks lo ha desmentido, pero en las redes y en los cafés se sigue hablando como si la información fuera cierta. Sin duda, pervive un interés por comprobar la supuesta muerte de Paul.

Como muchos, he visto lo difundido sobre la muerte de McCartney. No niego lo llamativo de las fotos y lo que se ha dicho, pero no creo que Paul esté muerto.

Podrían existir muchos dobles idénticos a él. Pero me parece imposible que, además, tuvieran el mismo registro vocal, la inspiración creativa, el talento literario y el carisma escénico que integran la personalidad única de McCartney.

Pero hay que comprender que los mitos forman parte de la esencia humana. Y los seguidores de este mito sienten satisfacción al creer que están entre los iniciados que saben la verdad.

Los mitos entretienen y educan. Sirven para ilustrar, en parte, la historia de la gente que los cuenta. Los mitos existen porque hay interesados en el asunto y porque hay personas interesadas en difundirlos. En esa cultura, el relator del mito recibe la aprobación de las generaciones que lo escuchan. Llama la atención. Es tomado en cuenta. Su autoestima crece y quiere seguir recibiendo esa recompensa emocional.

Los Beatles forjaron, en gran medida, la idiosincrasia emocional de varias generaciones. Todo lo relacionado con ellos causa interés. Los relatores de mitos saben que tienen público para todo tipo de lucubraciones. Pero no hay que creer todo.

Paul está vivo. Pero sabe que este mito alimenta su leyenda. Tal vez sea él mismo el más interesado en alimentar el mito, aunque lo niegue a cada rato.

http://twitter.com/_JAIMEALMEIDA