Musicópata

¿El tamaño cuenta?

El ukelele se está poniendo de moda entre artistas del pop, folk y rock.

Los creadores musicales de hoy buscan instrumentos musicales capaces de aportar sonidos frescos e innovadores. La búsqueda se da en dos direcciones: el futuro y el pasado. Los que ven al futuro incorporan en sus producciones instrumentos creados con ayuda de avances tecnológicos: sintetizadores y una gama de mutaciones digitales sobre los instrumentos tradicionales. Los otros están redescubriendo en el pasado instrumentos populares cuyos timbres son exóticos para oídos de generaciones recientes. Un ejemplo es el ukelele, instrumento de cuatro cuerdas parecido a una pequeña guitarra, que se está poniendo de moda entre artistas del pop, el folk y el rock.

El sonido del ukelele se ha asociado con la música de Hawái y Tahití pues allá es instrumento tradicional, pero sus orígenes son europeos. En el Siglo XVIII, la guitarra generó versiones pequeñas para usarse por músicos marineros. En Portugal, la guitarra encogida se conoció como cavaquinho. En 1879, cuatro ebanistas portugueses llegaron a Hawái y empezaron a fabricar instrumentos. El cavaquinho, ya rebautizado como ukelele, fue declarado instrumento nacional por la Familia Real Hawaiana.

En 1915 el ukelele tuvo gran impulso gracias a conciertos ofrecidos por ejecutantes hawaianos en una feria internacional. El instrumento vivió un boom entre quienes soñaban con mágicas aventuras en islas lejanas. En los treinta se incorporó a la música universal. Incluso en las partituras para piano se incluían diagramas con acordes para ukelele. Sin embargo, al irse asociando con bares oscuros y tonadas de jazz perdió popularidad, aunque después de la Segunda Guerra Mundial renació el interés por la pequeña guitarra.

En los noventa, la escena venía siendo dominada por bandas de guitarras eléctricas. Como una reacción, en los dos mil ha crecido la presencia de grupos con sonidos acústicos, y el ukelele ha encontrado un nuevo sitio. Hoy, internet proyecta su sonido generando en miles el gusto por tocarlo. El ukelele demuestra una vez más que en el pasado hay valiosas claves que nos lanzan al futuro.

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