Musicópata

¿Qué le pasó a Juan Gabriel?

No me gustó el nuevo disco de Juan Gabriel. La producción Los dúo, presentada en días pasados en la que canta a dueto con superestrellas, quedó lejos de mis expectativas. Cuando supe que El Divo de Juárez grabaría a dueto con artistas muy populares pensé que el resultado sería extraordinario, pero no es así. Al escucharlo descubrí que la mayoría de los tracks carecen de impacto y muchos de ellos están flojos y desangelados. Admiro el talento de Juan Gabriel, pero este es un disco blah.

Nadie duda de su capacidad para reunir un grupo fantástico de cantantes, pero con excepción de Vicente Fernández, Natalia Lafourcade, David Bisbal y Natalia Jiménez casi todos los demás se escuchan fuera de su zona de confort. Incluso consagrados como Marco Antonio Solís, Emmanuel, Juanes o Napoleón, están irreconocibles.

El principal problema son los arreglos. Cuando el público se ha acostumbrado al sonido de un tema es un error deformarlo, pues se corre el riesgo de que no guste. Lo que suena mejor en este disco son las piezas que conservan más fidelidad al original, como “Querida” o “La diferencia”. También son aceptables las canciones menos conocidas, porque no tiene uno contra qué compararlas. Puede ser que para los jóvenes todas sean desconocidas y les gusten.

Tal vez Juanga haya querido “actualizarse” para llegar a públicos que ya lo ven como cosa del pasado, pero no tenía por qué cambiar tanto el sello que lo llevó a triunfar. Y si se trataba de “modernizar” el sonido, entonces por qué hay arreglos viejos, de la era disco, como en los temas “Amor es amor” y “Pero qué necesidad”, un claro fusil del estilo de Barry White; o como en el clásico “Caray”, que suena a Los Apson de finales de los 60.

No creo que el mismo Juanga haya quedado satisfecho. El disco está mal desde el título: Los dúo, pues la palabra dúo es singular. En todo caso debió llamarse Los Dúos o Los Duetos. Pero, a fin de cuentas, es ya un éxito de ventas, porque la gente lo está comprando sin haberlo escuchado.