Musicópata

Éxito, asesinato y plagio

Canciones escritas hace varias décadas por el cantante de soul Marvin Gaye son ahora el centro de agitadas polémicas y querellas jurídicas que han puesto en jaque el prestigio creativo de Pharrell Williams, uno de los artistas más exitosos de los últimos tiempos y quien se ha distinguido por el extraño sombrero que utiliza.

Hace días corrió la noticia de que un jurado estadunidense determinó que la canción “Blurred Lines”, el tema más exitoso de 2013 en inglés, era un plagio de la canción “Got To Give It Up”, escrita en 1977 por el ya fallecido Marvin Gaye. El veredicto sentenció a Pharrell Williams y al cantante Robin Thicke a pagar 7.4 millones de dólares por andar de copiones.

Ante el daño a su reputación, Williams ha declarado que no plagió la obra de Gaye, sino que solo se inspiró en su estilo musical, y que el parecido es una inocente coincidencia creativa. Pero el jurado opinó que la coincidencia iba más allá de lo razonable y que “Blurred Lines” definitivamente era un plagio. Pero ahí no acaba la cosa. Ahora los hijos de Marvin Gaye están diciendo que “Happy”, otro éxito monumental registrado por Williams, tiene un sospechoso parecido a la canción “Ain’t That Peculiar”, compuesta en 1965 por su padre.

“Happy”, que se incluyó en la banda sonora de la película Mi villano favorito 2, fue declarada en 2014 como la canción más exitosa del año. La pieza ha vendido más de 12 millones de copias. Una nueva denuncia por plagio se ha presentado y pronto sabremos más de este caso que de fallar en contra de Williams podría dar al traste con la poca credibilidad que aún le queda.

Los descendientes de Marvin Gaye opinan que el veredicto ha hecho justicia al talento de su padre, quien además —con todo este lío— está siendo redescubierto en toda su gloria por una nueva generación.

Desafortunadamente, Marvin Gaye no podrá saborear este triunfo ya que, cuando celebraba su cumpleaños 44, el primero de abril de 1984, fue asesinado a balazos por su propio padre.

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