Estira y afloja

La transparencia en Pemex

El viernes 13 de junio ya está en los anales de la historia por el triunfo de la Selección mexicana ante Camerún (1-0) en el Campeonato Mundial de Futbol, a pesar de que le invalidaron dos goles. Fue la noticia que acaparó la atención en todas partes.

Ese mismo día, en la Cámara de Diputados se anunció el nuevo esquema de supervisión de procesos y transparencia en Pemex que comprometen a su director general, Emilio Lozoya Austin, a evitar corruptelas, operaciones sospechosas y transas. La apertura petrolera exige mucha, pero mucha más transparencia, y enterrar la opacidad.

Durante la reunión de trabajo de Lozoya Austin con la Comisión de Investigación de la Cámara de Diputados respecto a los contratos que ha celebrado Pemex con diversas empresas, entre ellas Oceanografía, Evya, Hewlett Packard y otras, se informó que el consejo de administración de la petrolera aprobó la creación de la Unidad de Control Interno (UCI), dependiente de la dirección general.

Hay que decirlo en aras de la transparencia: el acuerdo del consejo sobre el tema no se ha hecho público.

Ante los diputados, el titular de Pemex explicó que la UCI, junto con el órgano interno de control adscrito a la Secretaría de la Función Pública, desarrollarán medidas “de control preventivo y correctivo en nuestra operación cotidiana, de forma tal que garanticemos un uso de los recursos eficiente y apegado a la normatividad y transparencia”.

La nueva unidad tiene objetivos de prevención, al actuar ex ante en las operaciones de la cadena de valor y también, afirma Lozoya, para “desburocratizar nuestras actividades… Parte del objetivo de esta UCI es facilitar la forma en la que hacemos negocios, hacerla más transparente y también apoyar a que los funcionarios de Pemex tomen las mejores decisiones de riesgo”.

Emilio Lozoya también comentó la existencia de una “bóveda electrónica”, que permite que los contratos que Pemex “celebre con cualquier empresa, y esta empresa tenga alguna relación bancaria, toda esta información pueda ser consultada en línea entre las tres entidades. “Si esta bóveda electrónica hubiese existido en los últimos años, el fraude entre Oceanografía y Banamex hubiese sido evitado. Estamos trabajando con la Asociación Mexicana de Bancos y con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores para acelerar la implementación de este sistema”, anunció, sobre todo en exploración y producción.

Hay una reestructuración real en Pemex, sin duda, pero la transparencia no es todavía un bien tangible en la petrolera.

jesus.rangel@milenio.com