Estira y afloja

“Me subiré al tren a Querétaro, pero no le entro”: Alemán

Tiene razón Miguel Alemán Velasco cuando dice que lo más difícil de cambiar en el país es la manera de pensar. “Todo le pedimos al gobierno y no hacemos nada por nuestra cuenta; ahora tenemos que jalar parejo para tener un mejor país. Cada uno en lo individual o como sector debe cambiar para que México sea otro… No solo es responsabilidad del gobierno”.

El presidente de la línea aérea Interjet, del Patronato y comité ejecutivo de la Fundación Miguel Alemán Valdés y de México Cumbre de Negocios (Mexico Business Summit) que en octubre se celebrará en Querétaro, me dice: “Hay que sacudirnos”.

Eso también se lo comentó a senadores y a pobladores de San Salvador Atenco, y cuenta: “A los senadores les comenté que fui a varias comunidades muy pobres y que les preguntaba a sus habitantes si el petróleo les había dejado algo. Miraban la pobreza de su casa (sin agua, sin luz, sin piso), y respondían que “nada”. Por lo mismo aseguré a los legisladores que frente a la reforma energética la gente no saldría a la calle, porque no les ha dejado nada; que era más fácil ver manifestaciones por la reforma educativa”.

En cuanto a su diálogo con pobladores de Atenco, recuerda que muchos le hicieron ver que se habían equivocado. “Hay que reconocer también que les querían pagar poco por sus terrenos. Ahora están en espera de los beneficios secundarios del nuevo aeropuerto. Muchos cambiaron su actitud y quieren ser parte del desarrollo, superarse. Eso es lo que se necesita, cambiar la manera de pensar”.

El empresario recuerda que su padre, el ex presidente Miguel Alemán, inauguró el Aeropuerto Central en 1952 que cambió su nombre en 1963 al de Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Decían que era “un elefante blanco… seguramente dirán lo mismo del nuevo aeropuerto, y no de las potencialidades que ofrecerá, de que es necesario construirlo”.

En plática informal comentó que la empresa Oceanografía, la principal proveedora de servicios de Pemex, “debería ser rescatable… Si hay un plan de negocios y no hay inconvenientes, podríamos comprarla”.

—¿Invertirá en el tren rápido México-Querétaro?

—Me voy a subir, pero no le entro… Bueno, sí le entraría si la primera parada está en el aeropuerto en lugar de la terminal de autobuses.

Muchos de sus comentarios son mordaces, otros preocupantes. Como responsable de la reestructuración de zonas dañadas el año pasado en Guerrero, recuerda que en algunas fueron amenazados de muerte porque se comunicó a damnificados que su casa ya no estaría en esos sitios.

jesus.rangel@milenio.com