Estira y afloja

El secretario de apellido purépecha

Édgar Oswaldo Tungüí Rodríguez explica con sencillez cómo resolver problemas de infraestructura en la Ciudad de México con una visión de sustentabilidad, innovadora, moderna y con espacios de accesibilidad universal, sin excluir a personas con alguna discapacidad.

El secretario de Obras y Servicios del Gobierno del Distrito Federal denota que es muy organizado y de fácil sonrisa. Dice que es ingeniero civil por vocación y de profesión, maestro por convicción, que practica y le gusta correr, y que es aficionado al futbol americano; los Vaqueros de Dallas son su equipo favorito.

Michoacano con apellido de estirpe purépecha, egresado de la Universidad Marista, aplica hoy lo que en escritos y pláticas ha planteado. Por ejemplo, en 2011 respondió por escrito a inquietudes de sus alumnos que “en la mayoría de los pavimentos dañados que vemos en la ciudad, lo que ya no sirve es lo que está abajo, provocando que la superficie sobre la cual ruedan los vehículos se dañe rápidamente o se llene de los odiados baches.

“En nuestro país el avance tecnológico de ambos tipos de pavimentos (el de concreto hidráulico y el de concreto asfáltico) ha crecido en los últimos años. Específicamente en la Ciudad de México hay terreno para ambos, solo es cuestión de analizar cuál y dónde es más conveniente cada uno... Incluso una combinación de ambos puede ser la solución. Es decir, colocar como base o cimiento el concreto hidráulico y como superficie de rodamiento carpeta asfáltica. A final de cuentas la fortaleza de la ingeniería es que todo se puede”.

Hoy está bajo su responsabilidad que el carril confinado de la Línea 6 del Metrobús tenga una combinación de concreto hidráulico y asfalto modificado, “lo que generará ahorros en su mantenimiento y aminorará las posibles afectaciones viales derivadas de su atención”.

En ese mismo año expuso que la Línea 12 del Metro reordenaría la viabilidad y el transporte en su recorrido, y que se dejarían de emitir al año 400 mil toneladas de contaminantes a la atmósfera. Hoy es responsable de rehabilitar más de la mitad de la llamada Línea Dorada, cerrada desde marzo de 2014 para cumplir con el objetivo de acortar los viajes de dos horas a solo 45 minutos en el recorrido de Tláhuac al centro de la ciudad.

“Vamos bien en todos los programas de rehabilitación, y como lo ha señalado el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, en agosto haremos pruebas en un primer tramo de la línea, y en noviembre se reanudará el servicio”, asegura Tungüí Rodríguez.

jesus.rangel@milenio.com