Estira y afloja

Hay que saber leer


He escuchado y leído que la Cumbre de líderes de América del Norte del miércoles en Toluca no fue importante, que solo sirvió para tomarse una foto del recuerdo entre Barack Obama, Stephen Harper y Enrique Peña Nieto, y que por eso se desvió la atención informativa hacia los temas de Venezuela y Ucrania.

A mí me pareció trascendental para México, y hay que saber leer las líneas de una nueva relación trilateral. La “declaración conjunta” así lo establece cuando señala, por ejemplo, que “promoveremos conjuntamente el comercio y la inversión en aquellos sectores en que la integración de nuestras cadenas de producción representa una inequívoca ventaja global, y trabajaremos juntos para destacar esas ventajas”.

De ahí el compromiso para desarrollar un “plan de trabajo para la competitividad de América del Norte” que permitirá a México tener acceso a más inversión y esquemas de innovación para mejorar la competitividad de la economía nacional.

Un elemento clave es evaluar y planear de “mejor manera” la atención de las “necesidades de fuerza laboral de América del Norte en el futuro”, donde habrá participación de los gobiernos, el sector privado y el académico, lo que abre muchas expectativas de trabajo.

Es más, se establece en el documento que se promoverá la investigación conjunta de laboratorios y universidades nacionales, “construyendo vínculos entre las empresas de América del Norte”.

Visualiza acuerdos laborales entre empresas de una cadena productiva que beneficiarán a los trabajadores mexicanos, y si se alcanza una vinculación real entre empresas de la región y las universidades, veremos un exponencial crecimiento de marcas e inventos mexicanos, y quizá una disminución de la fuga de cerebros.

Me parece fundamental el plan de transporte regional, el programa de “viajeros confiables” (es absurdo pensar solo en empresarios) y el establecimiento de corredores logísticos y de desarrollo regional en los tres países. Y hay más.

CUARTO DE JUNTO

El delegado en Álvaro Obregón, Leonel Luna, tiene un raro estilo de perder credibilidad. Atendió la queja del comité ciudadano de Tlacopac por la
construcción irregular de una casa en la calle Jardín 58; su personal verificó la ilegalidad y suspendió la obra a mediados de octubre. En diciembre se quitaron los sellos de clausura y se levantó una barda de siete metros para que nadie vea la construcción. El delegado ya no hace caso a las quejas y éstas ya llegaron al jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera; de ser necesario, habrá acciones legales.

jesus.rangel@milenio.com