Estira y afloja

La reunión privada de Banamex

El presidente Enrique Peña Nieto estará mañana en la reunión privada de consejeros consultivos de Banamex (alrededor de 800 empresarios e inversionistas provenientes de todo el país), que durante dos días analizarán temas de gran importancia para el país, como la competitividad y el impacto de la reforma energética en México. No lo dude, habrá compromisos importantes de la institución para impulsar la inversión y el crédito al término de las ocho mesas de trabajo simultáneas.

La invitación fue hecha por el principal banquero mexicano a escala internacional: Manuel Medina Mora, copresidente de Citigroup, y Javier Arrigunaga en su carácter de director general del Grupo Financiero Banamex; le recuerdo que también es presidente de la Asociación de Bancos de México.

Además asistirán el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray; el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, y un invitado de lujo: John Lipsky, ex director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Lipsky ha sido un personaje central para bien de México. La mayoría lo recuerda porque sustituyó en mayo de 2011 a Dominique Strauss-Kahn al frente del FMI, en medio de un escándalo judicial.

Sin embargo es un veterano de mil batallas contra la volatilidad de los mercados financieros y las crisis económicas y financieras recurrentes. Su mensaje pesará en el ánimo de los asistentes porque hablará sobre blindajes en tiempos de volatilidad mundial, incipiente recuperación mundial y un horizonte prometedor para México. En las mesas de trabajo habrá mucha discusión de los anuncios que se hagan.

Pues bien, Lipsky era el primer subdirector gerente del FMI y presidente interino de su directorio ejecutivo el 17 de abril de 2009. Desde ese puesto contribuyó a lograr que se aprobara el primer acuerdo de suscripción de una línea de crédito flexible; el beneficiario fue México.

Esa línea de financiamiento se diseñó para prevenir crisis; es flexible y se puede utilizar en cualquier momento; los desembolsos no son escalonados ni están condicionados al cumplimiento de metas de política económica, como ocurre con los programas tradicionales respaldados por el FMI. Ese acuerdo se ha renovado cada año hasta la fecha y ha permitido mantener la confianza de extranjeros en el país y evitar una destrucción del tipo de cambio.

El 26 de noviembre de 2013 se renovó el acuerdo financiero que implica la utilización de 73 mil millones de dólares por parte de México para enfrentar potenciales desequilibrios.

jesus.rangel@milenio.com