Estira y afloja

Al rescate hídrico rural

El gobierno federal, a través del Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (Bansefi) y de los Fideicomisos Instituidos Relacionados con la Agricultura (FIRA) del Banco de México, abrió una línea de crédito para proyectos de inversión, reconversión productiva y desarrollo empresarial y exportador en el sector rural por 30 millones de dólares con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El total del proyecto utilizará 300 millones de dólares con el objetivo de promover inversiones privadas en emprendimientos agrícolas y empresas vinculadas al sector agroindustrial de proyectos que promuevan un uso más eficiente de agua y energía, respectivamente, mediante financiamiento de largo plazo y en condiciones adecuadas.

Así se busca enfrentar el gran desafío nacional de lo que se conoce como “tensión hidrológica creciente”, y que se describe así: la disponibilidad de agua per cápita disminuyó 75 por ciento desde 1950 debido al crecimiento demográfico. “Esta tensión no afecta a todas las regiones por igual; las regiones del Norte, Noreste y Centro del país son las más afectadas. En la actualidad se estima que más de 70 por ciento de la población del país vive en regiones donde el agua es escasa”.

Este agotamiento de los recursos naturales es un problema crítico y creciente. Se estimó en 2010 que el costo de la degradación ambiental y agotamiento de los recursos naturales representó 7 por ciento del PIB, y ha seguido en aumento.

El proyecto antes citado es pequeño para las necesidades, pero está dentro de la dirección correcta, porque el desafío es alcanzar un uso sostenible de los recursos naturales, particularmente la energía y el agua.

De acuerdo con el análisis del crédito, el sector rural mexicano es “responsable y víctima a la vez del agotamiento de los recursos naturales. Es responsable porque su participación en la utilización de dichos recursos es significativa. Es víctima porque su agotamiento está golpeando sus propios niveles de productividad”.

Hay que recordar que el sector agropecuario requiere 80 por ciento de las aguas superficiales y 70 por ciento de las aguas subterráneas del país, y que 70.1 por ciento de la energía consumida por el sector es diésel.

Es obvio que se requieren medidas de eficiencia energética, energías renovables y uso racional del agua para garantizar la sostenibilidad de los recursos naturales del país, impulsar el crecimiento agropecuario y lograr el bienestar de la población en el mediano plazo.

¡Feliz Navidad!

jesus.rangel@milenio.com