Estira y afloja

Las reformas y la cosecha de frutos

La mejora en el grado de inversión que tiene México desde enero de 2002 permitirá captar más inversión directa extranjera y financiamiento con tasas de interés más atractivas. Todo coadyuvará, sin duda, a impulsar el crecimiento económico, el empleo y la distribución de la riqueza, aunque esto no será de un día para otro.

Falta también que los empresarios mexicanos pongan lo que esté de su parte y que el gobierno federal cumpla con lo suyo, que no es poco. Tiene que impulsar muchas leyes secundarias y proponer muchas más para combatir la corrupción y crear un andamiaje moderno de las instituciones públicas y convertir a México en un país de leyes, sin descuidar un problema latente: la tentación de aumentar el déficit público.

El equipo de analistas del Grupo Financiero Banorte-Ixe, encabezado por Gabriel Casillas, dice que después de las reformas estructurales aprobadas sí es viable para México alcanzar la más alta calificación crediticia y estar dentro del selecto grupo que la tiene. ¿Cuándo?

“Creemos que tomará algo de tiempo observar un cambio significativo en la fortaleza de las finanzas públicas en México e incrementar la recaudación de impuestos no petroleros, los cuales se encuentran actualmente en menos de 15 por ciento del PIB, así como reducir la dependencia de las cuentas del gobierno a los ingresos petroleros. Más aún, es muy importante tener por lo menos a dos de las agencias calificadoras más importantes otorgándonos el nivel A. De esta manera, consideramos que México no será un país con calificación A sino hasta 2016, pero se encuentra en el sendero correcto.”

De lo que haga México o deje de hacer dependerá la mejoría de las expectativas generales que, como se sabe, internamente no son muy positivas. En 2014 ya deberán apreciarse algunos beneficios de los cambios estructurales para crear más confianza en la población en general.

Manlio Fabio Beltrones se reunió con los legisladores del grupo parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados y apuntó que en 2014 el compromiso “es lograr que la ciudadanía tenga una mejor calidad de vida, precios accesibles de energía, participación directa en el gobierno, educación de calidad y certeza en el sistema e impartición de justicia”.

Claro que estaremos pendientes del compromiso o, en su caso, de exigir resultados. Por cierto, sería bueno que los diputados federales vean lo que pasa en el Metro de la Ciudad de México; hay uso de recursos públicos federales y las cuentas no son transparentes.

jesus.rangel@milenio.com