Estira y afloja

Dos premios, dos visiones

Dos premios a mexicanos distinguidos: el Senado entregó ayer la medalla Belisario Domínguez al empresario Alberto Baillères, presidente de Grupo Bal, y desde España se anuncia que el Premio Cervantes 2015 fue otorgado al escritor Fernando del Paso.

El empresario no ocultó para nada su emoción y el escritor tampoco. El primero usó la tribuna senatorial para hablar de México; el segundo lo hará en su momento.

No obstante, los galardonados tienen dos visiones diferentes sobre el país, aunque comparten preocupaciones por la corrupción, la violencia, la pobreza y las injusticias.

Baillères dijo que el único mérito para recibir la Medalla Belisario Domínguez "es mi gran amor por México", mientras que para Del Paso lo más importante "en la vida no es recibir galardones, sino denunciar las injusticias que nos rodean".

Así lo hizo ver el Premio Cervantes en marzo pasado cuando le fue entregado el Premio José Emilio Pacheco. En esa ocasión señaló: "Hoy que el país sufre de tanta corrupción y crimen, ¿basta con la denuncia pasiva?, ¿basta con contar y cantar los hechos para hacer triunfar la justicia"... "No pude quedarme callado ante tantas cosas que se nos han quebrado. ¿Qué se hizo del México post 68? ¿Qué proyecto de país tenemos ahora? ¿Qué proyecto tienen quienes dicen gobernarlo?"

Ese tono es la marca de Del Paso, del historiador que utiliza magistralmente la palabra escrita para hacer valer su verdad. Muy distinta es la del empresario.

En el Senado, Baillères apuntó que la riqueza material es un medio, no un fin, y que cuando se invierte en el país, "se transforma en un instrumento social que beneficia a todos.

"Hoy miro hacia atrás y me asombro de los avances sociales, económicos y políticos que ha conseguido nuestra nación. El cabal reconocimiento de estas mejoras no me impide advertir las carencia de prosperidad y justicia que prevalecen, pero tampoco me acobardo ante ellas, pues sostengo que podemos hacerles frente y seguir luchando para superarlas".

Como empresarios, afirma que el trabajo es la "más positiva y la más provechosa de las distracciones, y la que hace más grata todas las otras. Quien no trabaja, no puede ser feliz".

Congruente con su amor por México, apunta: "Estoy convencido de que México no lo va a cambiar solo su gobierno, los partidos políticos o los empresarios. Quienes van a cambiar a México somos todos sus ciudadanos cuando seamos capaces de desterrar el pesimismo y sustituirlo por un optimismo realista y fundado".

Estoy de acuerdo.


jesus.rangel@milenio.com