Estira y afloja

Los precios del gas LP

Las importaciones de Pemex de gas LP cayeron drásticamente de enero a junio de este año al pasar de 134 millones de barriles diarios a 3 millones; las ventas internas bajaron de 300 a 171 millones de barriles diarios y el ingreso por esas ventas de 7 mil 370 millones a 3 mil 417 millones de pesos.

Este es un claro reflejo de la apertura y competencia del mercado de hidrocarburos derivado de la reforma energética. La presencia de nuevos participantes del mercado de gas LP ya tiene repercusión directa: los importadores privados autorizados venden el producto a distribuidores mexicanos a un precio más abajo que Pemex.

Hay que decir que este beneficio no llegará todavía al mercado doméstico que utiliza este gas. En cambio ya se observa competencia en precios entre los grandes consumidores industriales y comerciales.

Pemex recuerda que el precio de venta de gas LP es aplicado por la Comisión Reguladora de Energía que establece un precio máximo y que, en caso necesario, puede ser disminuido por Pemex para mantenerse competitivo en el mercado. Esa regulación fue necesaria en el entorno cerrado que prevalecía hasta diciembre de 2015 y no ha sido revisada en el nuevo entorno de competencia.

Frente a la apertura de importaciones en 2016, y los precios internacionales en niveles muy bajos comparados a los precios máximos autorizados que prevalecen en México, las importaciones resultan muy atractivas para los nuevos participantes y fluyen cantidades de producto más allá de lo que tradicionalmente requiere el mercado mexicano.

Pemex no puede competir adecuadamente y decidió ejercer la facultad de vender a precios más competitivos. A partir de abril empezó a otorgar algunos descuentos a los distribuidores sin incurrir en discriminación indebida y sin incurrir en pérdidas respecto a los costos de producción, con el propósito de incentivar sus compras.

La baja de precios es de 20, 25 y 27 por ciento. Depende de varios factores, entre ellos la cercanía de terminales y refinerías, de la situación regional y de mercados que ya no son de gran interés, como el noroeste, que incluye a Sonora y Sinaloa.

Pemex, con esta política, asegura el desplazamiento de la producción. Se sabe que si se llenan los almacenes de una refinería o un complejo procesador de gas, es necesario reducir la actividad de transformación lo que impacta a toda la cadena productiva y provoca mayores costos por producción perdida.

El nivel de ventas de Pemex disminuyó en más de 30 por ciento del mercado en tres meses por la participación de los importadores privados. El beneficio directo de la nueva política es para los distribuidores medianos y pequeños que no tienen infraestructura para importaciones directas y enfrentan problemas para mantenerse en el mercado.