Estira y afloja

El pleito Jenkins y la asamblea del Citi

Don Manuel Espinosa Yglesias, ex presidente y director general de Bancomer, afirmó en 1995 que la “Fundación Mary Street Jenkins es y seguirá siendo del pueblo de México”. Su señalamiento como presidente de esa fundación fue acompañado de una denuncia contra Guillermo Jenkins Anstead —nieto del fundador Guillermo Oscar Jenkins— y su esposa María Elodia Sofía de Landa, por sus pretensiones de controlar la fundación y sus recursos.

Estos dos personajes están de nueva cuenta en el escándalo. Ahora son acusados de presunta “corrupción, desvío de recursos, graves violaciones estatutarias, falsificación de documentos oficiales”, entre otras cosas, por Guillermo Jenkins de Landa, a quien no dejan ejercer sus funciones como patrono y secretario de la Fundación Universidad de las Américas de Puebla que recibe recursos precisamente de la Fundación Mary Street Jenkins.

El 26 de marzo, ante la junta de las Instituciones de Beneficiencia Privada del Estado de Puebla, Jenkins de Landa afirmó que los millonarios recursos que deberían canalizarse para apoyar la educación y la cultura “se desvían en beneficio del pequeño grupo que la dirige”, entre los que están el rector de la universidad, Luis Ernesto Derbez.

La lista completa de los involucrados incluye a Guillermo Jenkins Anstead, Elodia Sofía de Landa, Manuel Mestre Martínez y Roberto Jenkins de Landa, además de Mónica Ruiz Huerta, vicerrectora; Mario Vallejo Pérez, director de Finanzas; Avril Zarina Flores, directora de Crédito y Cobranza; Sergio Roberto Barrera, director de Auditoría, y Jesús Salvador Mijangos Patiño, director de Asuntos Jurídicos.

El tema levantará más polvo en Puebla y a escala nacional.

Cuarto de junto

Hoy será clave para Citigroup y su filial Banamex. En la asamblea anual de accionistas se tratará el lamentable asunto de los fraudes contra Banamex y es probable que se anuncien sanciones internas a personal de la institución. Michael L. Corbat, director general de Citigroup, en carta que dirigió a los accionistas dijo que “estamos buscando todos los caminos posibles para recuperar estos fondos y castigar al culpable, dentro y fuera de la firma”, aunque está consciente de que “el daño a nuestra credibilidad es difícil de evaluar”. El código de conducta de la agrupación bancaria prevé, en caso de incumplimiento, sanciones “disciplinarias” que pueden llevar a terminar la relación laboral y contemplan la posibilidad de sanciones civiles o penales contra cualquier trabajador, funcionario o la propia institución.

jesus.rangel@milenio.com