Estira y afloja

La innovación tiene financiamiento

De acuerdo con el Índice Mundial de Innovación, México ocupa el lugar 66 de 143 economías analizadas conjuntamente por la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI), la Universidad Cornell, la escuela de negocios Insead, los asociados expertos de la Confederación de la Industria India y la empresa Huawei.

Suiza, Gran Bretaña y Suecia ocupan los primeros puestos de este índice, que evalúa 81 indicadores y en el que África subsahariana registra mejoras significativas.

Los gobiernos federal y estatal, el sector privado —sobre todo el industrial— y la academia hablan ahora en México de la innovación. De hecho existen directrices gubernamentales para apuntalar este sector, y la Concamin, que preside Francisco Funtanet, tiene un portal específico para promover la innovación nacional con apoyo de la UNAM, el Conacyt y el Tec de Monterrey.

Ahora se incorporará el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con un crédito por 150 millones de dólares. Parte de un señalamiento, que si bien en los últimos 20 años “México alcanzó cierta estabilidad macroeconómica y un marcado aumento de las exportaciones, principalmente las manufactureras, la productividad total de los factores (PTF) continuó con la tendencia descendente mostrada desde comienzos de los 80, ubicándose en 2011 un 8 por ciento por debajo del nivel de 1990”.

Señala que hay muchos diagnósticos coincidentes en cuanto a que el desarrollo de la economía mexicana “ha estado fuertemente limitado por la falta de dinamismo de la productividad”, y que el desempeño de la PTF ha sido “muy inferior al desempeño de largo plazo de países como China,
India, Corea del Sur o Brasil”.

El crédito autorizado es para contribuir a incrementar la productividad de los clusters, mejorar la inserción de las Pyme en las cadenas globales de valor de sectores estratégicos definidos, aumentar el valor agregado local de las exportaciones y la internacionalización de las empresas a apoyar: biotecnología, mecatrónica, nanotecnología, aeroespacial, tecnologías de la información, electrónica y automotriz.

El apoyo del BID incluye coordinación, organización y gestión de los clusters y encadenamientos; consultorías, asistencia técnica y capacitación de las Pyme; diseño e innovación en productos y procesos productivos; certificaciones de calidad; bienes, “club” de uso compartido (como laboratorios, centros de diseño y de prototipos, unidades logísticas); visitas de negocios, y estudios de preinversión, temáticos y sectoriales, entre otros.

jesus.rangel@milenio.com